Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

domingo, 27 de diciembre de 2009

Algo de NOSTALGIA, algo de IRONÍA


Estoy en Rosario. Hoy fui a cenar de unos tíos, y típica charla de sobremesa, me preguntaron por los estudios y demases. Y entonces no recuerdo bien quién de ellos me preguntó sobre mis "amores" por así decirlo. Y entonces, le respondí que, casualmente, estoy bastante indignada porque después de tres años, es la primera vez que no extraño a alguien que haya "quedado" allà (en La Plata), y es justo este año que apenas nos quedamos acá tres días, y quiero quedarme más... no tengo ningún apuro por regresar, ni terribles ganas de volver para abrazar y estar con nadie. -Bueno, por dentro pensé: y en última instancia, si eso me pasa, no se soluciona con 5 horas de viaje y un: "chee volví!!, ¿nos encontramos a mitad de camino?". -

De cualquier modo, estoy feliz, porque estos tres días me hicieron bien. El hecho de estar lejos, y en cierto modo "desconectada" y sin demasiada cosa que hacer acá me dieron espacio para disfrutar de la nada en sí, de la ciudad sóla, de un libro y de los recuerdos que me trae quedarme en lo de mis abuelos.
En estos momentos, es una paz inmensa... siendo las 4 de la mañana, todos duermen y yo desde que llegué estuve leyendo tranquila en el living mientras todo huele a Citronella (ya dije que me encantan esos olores repelentes).
Y en parte el libro, en parte una foto, y otro porcentaje, debido a la
ironía de mi estadía directamente proporcional a mis ganas de volver a La Plata... se me hizo un nudo el cráneo, la memoria y me atrevo a decir (con cierto asco) el alma. Ahí viene la nostalgia:

El día de esa foto (y como cada vez que tenía que alejarme) hacer un bolso no era placer ni anhelo ni expectativas, era un deseo por que pasasen rápido los días, y el reloj biológico se me hacía chicle provocándome días larguísimos. Esa vez viajé abrazada a la camisita esa negra, que olía al que más quise, y usando con orgullo un collar de madera, con ese mismo olor (una linda psicosis eh).
Y me acuerdo de estar luego en Rosario, como todas las noches lindas que sólo hay acá, en la hamaca paraguaya y escuchando un CD de los Beatles (no me acuerdo cual), empapada en Off (...) y llorisqueando porque nos quedábamos 12 días, en vez de 9. Una puta eternidad me parecía, y a escondidas usaba el teléfono de línea (porque
"con las llamadas a larga distancia no se jode nena.. ") y nada más escuchaba la voz y me quería volver en tren, caminando , en bici, en rollers ...
Ahora en cambio hago planes inconclusos para quedarme más tiempo...
Y no sé qué me pasa, estoy alucinando ultimamente que él se reiría con ternura de lo que digo, hago o pienso, haciéndome reir a mí-de mí. Y no sé tampoco por qué las escenas de esa novela que estoy leyendo me hacen entrar ganas de que nada hubiese cambiado. Cuando fueron las 12 del 24 (o 25 propiamente dicho) agarré el celular y me dí cuenta de que no estaba desesperada por que se descongestionaran las líneas para llamar, y me dio "cosa").
Ahora mismo me estoy sorpendiendo de mi estupidez otra vez ...
¿Es que en definitiva extraño extrañar?

3 comentarios:

  1. Sí, extrañás extrañar, cómo amás amar... y no es joda, eras el amor en tiempos de esperanzas. Que mierda es el tiempo y la realidad que acostumbra.

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  2. yo creo que debe estar bueno aveces un poco! ami no me molesta para nada! que lindo ir a desenchufarse por ahi

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  3. Uno nunca está conforme, jajaj.

    Y quizás también es lo que decís, la nostalgia de la nostalgia.

    Un abrazo!

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