Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

martes, 28 de diciembre de 2010

La nena en las margaritas y viceversa

Qué son esas energías. Una torre de paradojas. Somos... o qué. Como una torre de panqueques que nunca logré. Algo así. Hasta miel que chorrea. Por qué no, después de todo resulta un poco empalagoso sentir así. Si es la nada, blanca, vacía, es como un montón de helado de limón. Una acidez que no sé decirte, sube por el esófago a la mañana, cuando sale el sol y vuelvo a sentarme en la cama. No puedo dormir. Sabés. Que. No. Puedo. Estoy rebalsada de miedo a la oscuridad. Situarme en un lugar me es imposible. Después de todo, estamos girando, ¿no? Todo el tiempo. Decime si no. No creo poder precisar a que altura del mundo, del universo, ni de mi vida ni de las vidas (ni del tiempo) estamos. Parados en alguna parte. Un poco surfeando. Algo como una ola tirándome abajo. Viene salada. Nunca quiero abrir los ojos cuando estoy en el mar. Pero los abrí igual. La misma sal que me arrolla con la ola, la misma sal que sale tempranito cuando camino y escucho un tema que me desarma. Siempre quiero estar contenida. Como un pedacito de hielo. Mirá qué buena excusa decir que es el calor... que me derritió el equilibrio y la compostura. Que necesito ir más allá de mi cubetera. Por más que se esquive... No es lindo escribir y usar la palabra amor, cariño, orgasmo, angustia, lágrimas (nooooooooooo!!) . Es decir, no me gusta. Por qué pienso que siempre todo va por otro lado, no sé. Quiero que me lata el cerebro y no el corazón. La puta gata flora. Qué. Te jode la palabra puta. A mí me jode. Puta a cada paso, zigzag, no quiero nunca ser una histérica. Trato de ir por donde sí quiero ir. Y la curiosidad mata al gato. Gato. Sí. Por qué no.
Las palabras me importan mucho. Los detalles son casi una obsesión. Los detalles de las personas, de las cosas. Pero perderme en una persona suele ser, justamente, una perdición. Por eso me escapo mucho, de mí misma también. Por eso acelero y presto atención. Piropos de la construcción. El olor a comida. A nafta. La forma de caminar de un hombre viejo. Las clavas apoyadas en la esquina, el clown transpirando maquillaje de colores. Ojos que no miran cuando se conversa. Ojos que no sonríen con el resto de la cara. Y unos ojos de la paz. Ternura. Capacidad de asombro. Interés. Así te voy a querer, una mañana, al lado mío, si me da un ataque de helado de limón y necesito la sal de otro cuerpo o el puto aliento mañanero. Mientras tanto, un pájaro con la cresta anaranjada y pintitas verdes en el basural, esta mañana. No lo había visto nunca y me puso contenta.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Despacio, también

Cinco millones de maneras de medir la distancia. Piecitos, calles, árboles acostados, filas de caramelos.
Se me ocurrió pensar en techos. Cuántos techos de tu casa a la mía. Cuántos saltos tendría que dar para llegar a tu casa. Cuántas posibilidades de morir en el intento. O cuántos escalones serían. Cuánta la vibra necesaria. Cuántos faroles podrían salvarme, ramas firmes para ir trepando. Agujeros negros de casa en casa. Cuántas palabras tendría que decir hasta quedarme callada. Bien podrías decir una sóla y yo no diría más nada.
Cinco millones de maneras de sentirme chiquita y de querer un par de alas. Fuerza y a tocar el timbre.
Esta tarde leí un párrafo hermoso en un libro. Acabo de mirar casi una por una las quinientas y pico de páginas y no pude encontrarlo. Y yo, en navidad, estuve calculando distancias. Entre otras cosas, perdí un señalador y estuve vaga como para improvisar uno.
Te prometo que no voy a dejar de buscar.
¡Nunca!

jueves, 23 de diciembre de 2010

La caja de cepita y las pelotitas

Te despejará te despejará. Actividad física, salir de noche, birra faso, un hueso, leerte una novelita y empanar las milanesas.
A veces no tengo más ganas de correrme de mi eje.
Qué crónica.
La búsqueda.
Pero si se corta la luz entonces uno busca en serio. Fuera de casa. Adentro no se ve.
Ocho de la noche, el calor del asfalto sube y te ahorca.
Dehg. Una banda de reggae toca algo como un rap a las chicas lindas. Mamá lindos senos lindo pelo largo oh no sé qué.
Para despejarme.
Lo escucho. No puedo evitar mover un poco el culo.
Mil quinientos libros. Los reviso. No miro ninguno. No llevo ninguno porque no sé qué busco y creo que no estoy buscando nada. Cinco pesos en alguna parte de la mochila. Ni que alcanzaran.
Una caja de cepita ahora sale el doble. EL DOBLE. Me indigné pero había salido en busca de una multifrutal y en efecto me tomé una para despuntar el vicio.
La coca light me encanta me encanta pero es la peor y también quiero dejar de fumar y dejar de tomar y dejar todo. Sí, a veces me agarra el asqueo. Y cuando pasen las fiestas más.
Un turrón ni en figuritas.
Qué tal tu dieta navideña.
La mía. Eh bueno yo... para despejarme hice unos señoritos de jengibre (personalizados). Con auténticos botones de gomita.
Un señora robusta en inutilísima hizo una torta sombrero cubierta de chocolate y cuatro kilos de golosinas. Ella dijo cantidad necesaria. Sacó un arsenal de azúcar. Amén, ninfa del mazapán, es re necesario.
Yo lo miré. Paso por paso.
Se me re antoja.
Yo le tengo miedo a los antojos.
El disfrute hasta chuparte los dedos.
Baboso.
Me imagino un reggae para esa doña y la torta sombrero.
Me imagino cualquiera. Para despejarme.
Todo el tiempo estoy en eso.
Me pongo a la tarea de ocupar el tiempo para no matarlo del todo.
Será o no será lo mismo.
De cualquier modo me da una puta pena. Voy pisando en puntitas de pie para no hacer doler no sé qué cosa. Te trato como un faquir. Todas las agujas juntas y resulta que no sentís ninguna. A veces afilo y después me hago un bollo.
El arbolito de navidad tiene pelotitas de navidades pasadas. Y bueno las luces ni prenden. Cada año lo armamos más tarde.
Se pasa como balazo.
Árbol de colores porque no tolero el rojo y dorado. Salí de acá con tu papá noel y con tu pose roja y dorada.
Acá creíamos en reyes porque eran hombres de verdad.
Sin regalos.
Con espíritu y pelotas. De colores. Acá sobran pelotas, mierda, mentira, faltan.
Tanto falta y se hace corto, chiquitito el tiempo, grande mi ansiedad y mi idealismo, romántico, nostálgico, atrincherado en el cuerpo. Respiro duda. Para no sentir soledad. Para no querer sentirla... Hago y deshago, voy y vengo, camino descalza, me ensucio, me baño, escribo cualquiera, imagino cualquiera. Desayuno sin cuchara, hago crucigramas, leo el horóscopo online. Corrijo, tacho, no estoy contenta. Anoto: comprar fosforitos. Sigo corriendo y saco pasajes. Me voy de viaje, para despejarme.

viernes, 17 de diciembre de 2010

palabrerío 5:20

Alguna noche empujo la luz del día lo más que puedo. Me parece que miro mucho al cielo en verano, más que en cualquier otra época. El resto del año me acuerdo más de los dolores, del frío en las manos y quiero llegar a casa. Ahora no puedo estarme nunca en mi lugar, lisa y llanamente porque no lo encuentro o porque va por cualquier parte, depende el día. Eso es lo lindo que tiene la época, que me permite moverme. De día es lindo lo fresco que sale de las losas de casa, andar en patas y exprimir frutas. Si hace mucho calor está bueno andar por los suelos. Repto mucho, no me queda otra. Si además hay sol, de tardecita tengo jardín. Muchos olores a muchas plantas, mucho pasto, bichos, agua, broches sin ropa como pajaritos muertos. Viva la mugre. Se va haciendo de noche y lo que quiero es bañarme y salir a caminar. El pelo gotea, no termina de secarse y me moja la ropa. Odio encremarme toda después de bañarme, dicen que es bueno después del sol pero yo no me pelo ni me descascaro mucho, soy como una foca. Voy hasta la plaza, miro pasar algunos micros, pienso en todo, pienso en nada y pego la vuelta. Entonces es que llego y empiezo a dar vueltas por la casa. No quiero estar y nunca sé a dónde escaparme. Si viene una amiga, bienvenida sea. En casa no se fuma así que volvemos al pasto de jardín a hablar de alguna cosa que nos parezca interesante y ya que estamos secreta para que no escuchen en casa. Me gusta más cruzarme, irme de la cuadra, quedarme en el cordón. Si entonces de noche igual estoy aburrida y quiero evitar a toda costa esto de ir y venir encantada del libro al teclado con tanta impotencia de que no me salga una mierda de cuento hago zapping y termino de sentirme un cáctus. De fin de semanas la suerte no cambia salvo que salga a hacer algo divertido, en cuanto deja de serlo se empieza a tomar más de lo que se aguanta, se empieza a decir más de lo que se quiere, se empieza a bailar más de lo que uno bailaría --y eso es lo único feliz del asunto--, se empieza a divertirse de mentiritas y a querer una compostura a prueba de ebrios. Volver a casa y quedarme sola a mirar cómo zigzaguean las persianas quietas es lo peor del planeta. Me duermo vestida después de intentos fallidos de encontrar alguna cosa que me mantenga despierta y me haga sentir mejor. Sale el sol, no hay con qué darle. Jode la luz por las rendijas. Y a la mañana siguiente me saco los zapatos, el mediodía me dinamita las neuronas, entonces pienso que un día voy a cambiar y que voy a dejar de matarme más de lo que me vivo.

En patas, y en casa, la losa está otra vez fría.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El reloj víctima o la víctima del reloj

"Ya veo lo que tiene... tiene demasiadas ruedas...
Mantequilla, ya veo, ¡¡¡lo que necesita es mantequilla!!!
Azucar, dos cucharas, sólo dos, eso es.
Jalea, se me olvidaba la jalea.
Mostaza, mostaza sí... ¿mostaza? ¡¡No!! ni que fuera un sándwich.
Limón: eso sí. El limón lo cura todo."


lunes, 13 de diciembre de 2010

La menos pensada ...

" y la labor inmensa de la imaginación...


Yo no quiero desganos, ni falta de pasión, no quiero estar en manos de un gran simulador

(no, no)"

¡¡Bello tema de la bella Juana!!

sábado, 11 de diciembre de 2010

Postales de la cualquiera

Si llueve y la lluvia es salada
prefiero pensar que no son mis ojos
si va a caerse el mundo en alguna tormenta
prefiero dudar del verano
y barrenar descalza por alguna alcantarilla
dejar que corra mugre por entre los tobillos
gotas gordas de nubes enojadas por mi mala puntería.

Si te miro y sos azul, no te creo la sonrisa
los ojos te los dejaste olvidados
en el cajón con las nostalgias
y se te puso una huella imborrable que voy a empeñarme en borrar
hasta que me digas basta
vos no sos un superhéroe aunque pienses en volar
y se te vea la bombacha por encima del jean
a vos te encanta escuchar
insistir y hacer sangrar
las heridas de toda la ciudad
y olvidarte de las tuyas, ponerte rubores de más.

Lo que vos tendrías que usar
más que tanga, es un pañal
del miedo que tenés a enfrentar sola
esas sábanas polares.

Te quedás tiritando, sola
comiéndote, inyectándote
tratando de hacer latir ese corazón de nylon
con la sangre de los auriculares.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Arrastrando los pies

Me dio terrible tristeza entrar a casa. No encontré la luna en ninguna parte del cielo. Me quedaría buscándola toda la noche.
Me duele el estómago. Me hace sentir enferma el silencio charlatán. Eso que es como una radio, la gente que habla, habla, habla, golpea los cubiertos contra el plato y no para de servir vasos ni un segundo. Me colmé de cena. No de comida sino de cena.
Abrí las ventanas cuando se hizo de noche. Es extraño el empeño que pongo en no dejar entrar al calor. Así tampoco entra luz.
Meter la cabeza abajo del agua me gusta. Flotar. Es el único momento en el que de manera física puedo escuchar mi cuerpo. Se escuchan latidos. Agua que va y viene hasta los tímpanos. Conciencia de lo interno. Cosas que no puedo calificar por orden alfabético. Entonces me dan ganas de ahogarme. Y hago burbujas.
Hago cualquier cosa con el aire. Aprovecharlo, me encantaría.
Ropa tirada en el piso. Islas, tanto desorden. Una torre de papel. Imanes de corazones y letras. Imanes robados. Pisar y romper el plástico, lapicera que escupe tinta.
Yo, escupiendo tinta.
Tengo un rompecabezas que es puro cielo. Imposible.
Era mejor quedarme afuera.



"Pegaba las canciones con curitas...
hay noches que no puedo dormir, hay noches que no puedo dormir, hay noches que no puedo dormir
sin curitas"

martes, 7 de diciembre de 2010

En amarillo


Me hice un café con mucha espuma. Mi café rabioso. Mám llenó la pileta y esta tarde llueve. Llueve toda la tarde, seguro, mientras hay algo en el techo que pierde agua. La vecina acaba de tocar timbre, viene a quejarse ¿no? . Que alguien vaya a abrirle -yo no-
Puse un tema que dice mucho lalalalalá y holiday. Más lalalá mientras cuento que no tengo qué contar. Es decir, no tengo mucho que escribir, lo cual me frustra -no me pone contenta- pero si escribo generalmente es porque necesito derramarme toda de alguna forma. Será que ya estoy derramada, o que simplemente no necesito maldecir a lo loco.
¿Contar? Ni los días. Experimento un estado magnífico en el que la ansiedad dio un paso al costado. Será diciembre. A partir de este mes de golpe las cosas van sobre una montaña rusa, no hace falta (no necesito, ni se me ocurre) apurar nada. Es más, ya quisiera que todo fuera bien lento. Como todo (conmigo, al menos) la misma lentitud me daría ganas de pedir más vértigo. Nunca nada me termina de cerrar -para bien- ¿está mal? yo me siento cómoda con mi inconformidad. Diciembre, budines y bengalitas, balances de fin de año y chinchines que lo desbalancean todo la noche del 31. Volvemos el primero, volvemos como podemos después de explotar como muñecos. Fénix. Cargados de alcohol que fermenta, demasiada fruta abrillantada, y ganas. Volvemos en forma de fichas, pero ahí vamos a estar. Enero que pasa, sube y baja, el sol quema y hacemos valijas. Quiero que pase y no quiero que pase nada porque no quiero que se pase. Viste como es esto, cuando algo me gusta lo cuido como cajita de cristal, y no es la idea. Me hace acordar a una tía abuela que vive comprándose cosas y las guarda para siempre, reservándola para ocasiones especiales. La tía no sabe que no existen las ocasiones especiales, o que es mejor hacer de todo algo especial. Por eso me gusta viajar más que llegar.
Para mí son especiales las cosas que me pasan. Jaja a la psicóloga le dije que tengo este costado maldito que me trastorna la realidad por todas las puntas haciéndome moños de todos los colores. Basta. Qué tanto. La culpa será mía o de alguna vibra rara. Hagamos de cuenta que no es mi culpa.
Hace un tiempo me compré El beso de la mujer araña, de Puig. Apenas lo arranqué lo perdí. Pasó una semana hasta que lo encontré. Hoy me compré Cae la noche tropical (de Puig, también) y ya lo perdí. Qué fantasma. Sería egocéntrico decir que creo que tiene que ver con alguna cosa cósmica. Cosmos, y yo. Nomás mi visión de él, no creo que sea otra cosa. Me divierto fácil tanto como me aburro fácil.
Suelo aburrirme de mí misma, un aburrimiento crónico, todo el tiempo tengo ganas de iniciar mis metamorfosis. Pero no quiero ser cucaracha o cascarudo, no sé bien qué quiero ser pero eso no.
Inventar, reinventar, corregir mucho.
Van varias entradas que quedan en los borradores porque no me gusta nada lo que estoy escribiendo pero ya fue. Esto soy.
A destruir algún televisor, cruzar las piernas sobre el pasto y decir ¡qué paz! Soy la tipa presión baja y el calor se me subió a caballito. Si hoy me agarra la lluvia, les prometo, no me voy a enojar.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Así es como funciona

Cuando entré a casa todavía quedaban
algunos restos violetas de sangre extraña
por los rincones de las líneas de las manos.
Los pañuelos no alcanzan, me dijo
*estás lastimada chorreando colores
derramándote en sabores, un poco de rayos y centellas*
me dijo que no me limpiara
*a veces huele a frutilla, a veces más bien vainilla
pero son esas cosas que cuando se prueban dan asco
como la manteca de cacao.*
El trato era asumir la culpa
toda junta y llorar de noche
acordándome del tiempo bueno, de él hecho pedazos sobre la almohada.
Llorar, escupir, sangrar
pegotes, venas de helado
corriendo despacio inundándolo todo
de escalofríos y caras de las amarillas
que sonríen desde la bolsa del supermercado
que él trajo llena de latas
de uñas y pelos de una nena cara.
No estoy celosa, le dije
mientras se hacía una ensalada,
comía sin asco, se chupaba esos dedos de lija
y de a poco me contaba
de unas tetas magníficas
comparándolas con las mías.
No importa, le dije
yo tengo sangre violeta
que a veces huele a vainilla
o a un elefante blanco vestido de mimo.
*Jamás huelas a limón, pidió*
y desde entonces soy toda un lemonpie.
*Si vas a irte, va a ser lo mismo
aunque te corra descalza, rondó fliflá de por medio.
No vas a encontrar nada
detrás de este corpiño.*
Pero él se quedó sentado
comparando
comparando
comparando y vomitando teamo.

*Dije que me iba.
Hasta hice un bolso.
Nunca me fui.

Lo que quiero es fuego
y que me hables de algo
porque algunas noches
no puedo dormir.*


pero qué linda letra.
hasta que me saquen las pilas. Jor

lunes, 29 de noviembre de 2010

Por estas paredes que aplastan

Viste que a los nenes cuando les pasa algo les sale caretearla bien. Al menos yo de chiquita me ponía a hacer cualquier cosa. Insistentemente. Golpear con el dedo una madera, armar y desarmar un muñeco de plastilina, pintar, pintar, pintar hasta agujerear la hoja, tratar de hacer la vertical contra la pared y aguantar un rato largo, o pedir mamá mamá quiero quiero esto esto esto esto y no parar de pedir un caramelo masticable cuando lo que más quería era ponerme a llorar. Siempre me acuerdo de esa sensación en los cachetes, tirándome para abajo y yo haciendo una fuerza super heroica para poner carita de gila.
Moria dice "si querés llorar llorá". Obvio que no le hago caso a Moria, ni por asomo.
Me hice la idea de lo que es caminar con un embudo en la cabeza. Un embudo gigante que desemboca justo encima de uno. Como si de golpe se fuera al carajo la gravedad y se me cayeran uno por uno todos los cuerpos celestes. Y empezaran a pesarme y ya no fuera esa heroína pendeja que podía levantar la cara aunque todo pesara como dos anclas.
A veces quisiera que mi cabeza se desprendiera un rato, tirarla con asco, como a una bola de bowling.

"Nunca subestimes el poder de negación"

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cuando miro tus ojos!!!!!!!!!!!

Así vas a tirarte al pasto. De cabeza. Un clavado magnífico en la tierra. Vas a ser un avestruz. A mí no me gustan los avestruces. No me gustan las aves. Es horrible admitirlo pero no me gustan mucho. Salvo algún que otro pajarito de colores. Sino en general, me causan rechazo.
Imaginate salir de un huevo. Más bien imaginate lo que debe ser estar adentro de un huevo. A qué oleran esas paredes finitas. Olor a huevo. Claro. Si uno hiciera fuerza como para hamacarse y tratara de girar... ¿cómo gira un huevo? Desde la bajada del barrio, tirarme adentro de .. un huevo. Para romperlo.
Eso que no me gusta romper los huevos. Me gusta romper MI huevo. O tirarme al pasto de cabeza y llenarme la nariz de tierra. Un clavado. Que me suena a tanga. Las tangas también me gustan. Cuanto más desnuda siempre es mejor, ¿no?. Por eso el invierno no me gusta, por el tema de parecer un muñeco de nieve y tener que andar moviendo todo el cuerpo para poder mirar si viene un auto y cruzar la calle. Que cuando me abrigo, me abrigo, eso sí. Del verano también tengo mierdas para quejarme, como de todo. No siempre se está bien. Qué pedazo de eufemismo. Nunca se está bien. Bueno, visto y considerando que no tengo idea de qué coño es estar bien puedo decir que sí, tengo momentos de plenitud. Generalmente son a las 5 de la mañana cuando me fumo un cigarrillo mirando por la ventana y escucho música que me hace picadillo. Miren a la tipa, encuentra la plenitud poniéndose a llorar como una maricona, sola, solita sola. O tal vez caminando a la sombra. Siempre con música.
O música o libros. De eso depende básicamente mi estado. Ya hablar de compañía es hacer una bola de nieve y tirarme en trampolín desde la base de mi propio cerebro a una pileta de gelatina con vodka. Hablar de relaciones personales es hacer una torta de barro juntando toda la tierra del mundo y escupiendo de a poco para poder humedecerla toda y darle forma de pastel con forma de corazón y llenarlo de velas, ir soplando una por una y etc, etc. La historia de la buena pipa, el pozo que va hasta China, tu mamá en camisón comiendo arvejas de una lata... y esas cosas.
Porque de eso no sé nada. Y a cada rato quiero intentar saber más y viste cuando más querés saber te das cuenta de que sos un pedazo de ignorante y te faltan montones de vidas para -tal vez- llegar a entender por qué se para un puto pito.
Lo lindo de las aves es que algunas hasta pueden volar.

20/11/10 "Estoy en el pasto y me clavo una espina en el pie. Me la saco, la sostengo con las uñas y la miro. Acabo de darme cuenta de que siempre tuve la concepción de que las espinas "se nos clavaban", como bichos, como un ataque. Entonces me avivo de que resulta que son inanimadas, así que en realidad las espinas me las clavo yo, con mis propias fuerzas"

martes, 16 de noviembre de 2010

Abrí el paraguas


Quejate del tiempo, dale.
"Hoy estaba re lindo... y se puso a llover"
Vas a decir que el tiempo está loco. Que no sé qué, que cómo es que funcionan las cosas.
Te voy a decir que yo tampoco sé cómo llegué hasta acá, ni siquiera sé en qué momento un fósforo realmente se enciende. No suelo entender nada, no cacho procesos, los vasos se rompen, y qué te vas a poner a llorar, por el puto vaso, la puta mierda que habrá tenido adentro. Chupá el piso, no jodás.
Te voy a contar algo. Cuando era más pendeja quise inventar un color distinto, porque soy una eterna disconforme, porque quiero algo nuevo a cada rato, porque me encanta lo extraño, porque es interesante probar. Por todo eso me ensucié las manos de témperas de colores.
Un plato transparente y yo pasé los dedos unas cuántas veces haciendo espirales de color, amarillo, rojo, azul, fue apareciendo verde, violeta, naranja. Iba a pasar algo, yo sentía que iba a lograr mi color, y se fue poniendo oscuro. Se fue poniendo marrón. Ni siquiera era marrón. Era cualquier cosa pero no era un color. Y era espiral, oscuro, indistinguible. Lo miré y pensé que era un color parecido a la guerra.

(y si llueve dentro de casa, qué vas a hacer, mala suerte)

sábado, 13 de noviembre de 2010

Ni siquiera de cerveza


La situación es que me quedé en casa porque no tuve ganas de salir. A eso de las 12 de la noche me agarró un sueño bárbaro que era perfecto para aprovecharlo, pero no dormí.
Hacía algunos días que estaba como fuera de sintonía con no sé qué. Me pregunto ahora qué es lo que estuve haciendo estos días y la verdad que no sé ni qué hice porque fue como que estuve reptando un rato, otro rato panza para arriba. Algo así como un pollo al espiedo asándome en mi propio jugo, con una efervescencia casi pareja, rabiosa, inyectándome depresión auricular de una manera emocionante, fermentando, subiendo como al hervor y de golpe se rompió todo, todo, todo, y bajé y volví al frío de mi sintonía de otro tanto no sé cuánto pero al menos ahora conecté con papel, tinta, música para reirme, naturaleza viva.
Necesito hacerme un arito en la nariz, o tirarme en rollers desde la bajada de 33 y lastimarme una rodilla.
Hace un rato en una novela leí a un personaje que decía algo sobre la palabra NUNCA y pensé sí, la concha, es un bajón!! Después escribí al reverso de un folleto de lencería 2x1 "parecés la frescura, la humedad del pasto a la mañana. Hay una palabra para describirlo, es el nombre de una chica con nombre de canción, una canción que me gustaba y que ahora detesto", y " te miro como desde la playa, una estrella yéndose en la noche, pido tres deseos, ya tu estela, y no alcancé a pedir ni uno. Fugaz, brillante, ardiendo, sé que adentro tuyo hay químicos que explotan, pero desconozco las sustancias, apenas puedo imaginarlas. acercarme a través de una botella de Coca Cola usada a modo de telescopio"
Lo doblo minuciosamente. Alguien me dijo que hay un límite en el número de dobleces que uno puede hacerle a un papel, como tantas otras cosas: no me entra en la cabeza. Como estoy harta de mis dudas y de las mierdas cuadradas, mejor lo hago un bollo y otro bollo conmigo, esperando a que vuelva el tan lindo sueño.

me encanta correr con este tema

lunes, 8 de noviembre de 2010

Pandora

No sé por qué tengo la puta tendencia de buscar signos en todo, gestos, y también siempre espero algo, quiero guardar un pedazo de cada cosa que me pasa. Amo los detalles, es decir, cositas como lunares ajenos, palabras al aire, caramelos preferidos. Tengo en la mente cosas que tomé casi como robadas, a veces pienso, con cierta ironía, qué pensarían los dueños de esas cosas que yo voy recordando si supieran que mientras miro el techo los estoy imaginando de una manera tan absurda que me sorprendo. Soy una cabeza de biblioteca. Soy como un museo de giladas que tengo en la cabeza apiladas una encima de la otra y a veces me dispongo a ordenarlas de manera minuciosa. Entonces descubro la parva de cosas que tengo acumuladas en la memoria y quiero hacer algo con ellas, o eliminarlas, o bien usarlas para algo productivo, pero por favor, dejar de tenerlas para ocupar lugar porque aunque me siento llena, me siento vacía.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Reverendo pelotudo, terapia y margaritas

Evidentemente usted no sabe de qué está hablando.
No, ahora, escúcheme. Sí, lo trato de usted.
Tranquilícese.
No, no puedo medicarlo. Pastillas no.
Quién le dijo que soy médico. Acá tomamos las cosas con seriedad.
Si quiere puede recostarse.
Eso, sonría. Pero claro, hombre, puede sonreir. ¿Desde cuándo la censura? No, no quise decirle nada de eso. Usted venga y cuente, pero tranquilo.
Ante todo respeto. Claro que sí.
Este espacio es mío, pero también es suyo. Vaya, bien adentro, vuelva con eso que decía.
¿Que los ojos qué? ¿La forma de las uñas? Lo ha lastimado. Ahá, veo, qué piensa de eso, le duele. Verdad que duele. Así que le gustó. Le gustó lo de las uñas. Al menos una marca, dice.
¿Más los ojos? Así, redondos y todo, dice que lo ha rasguñado con los ojos. Eso no es físicamente posible.
Dice que sangra. Qué dice usted, hombre. Cuénteme más. Dónde sangra. En alguna parte virtual. En las órbitas de qué cosa que gira. Usted gira, dice. Paralelo a ella. No encuentra la forma de cruzarse en su camino. Bien, lo sigo. Para qué vino.
Ah, no. Que no sabe responderme a eso. Acaba de responderme.
Levántese, hombre. Párese. En estos casos lo mejor es que se vaya, que lo piense mejor.
Sí, que lo siga pensando. Vaya, piense. O en otra cosa. Nada le oprime el pecho. Qué dice. ¿Como un chaleco de fuerza? Yo no veo ninguno.
Pero párese. Eso, eso mismo.
Sienta el suelo bajo la planta de los pies.
Siempre lo va a sostener ese suelo. Hombre, qué dice.
¿Qué cuelga de dónde?¿De los ojos de quién?
.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Primero de noviembre, y algo así!!


"Cada día que me levanto es domingo. Cualquier cosa en mis ojos no va más allá. En la radio suena lo de siempre, y ¿de todas formas, qué es un "wonderwall"? Porque mi interior está afuera, mi lado derecho está en mi lado izquierdo, porque estoy escribiendo para alcanzarte, ahora."

(¡¡Y ni siquiera puedo escribirrrrrrrrrrrr!!)

martes, 26 de octubre de 2010

No quiero pisar la primavera, cemento caliente, algo condensado en las paredes. Que se condensa lo que fui respirando en otros momentos, largando palabras, porque dije tanto y no llegué nunca a decir nada, como hablando en un vaso, saturando todo de puro aire mío, y necesito que digas algo, que seques el muro transpirado golpeándolo contra mi espalda, que lo derribes todo, que rompas en pedazos lo que queda de finales de octubre.
No quiero respirar toda esta basura de jazmines que me revuelve la nostalgia, enfrentarla otra vez.
Pero es que no quiero, no quiero quedarme en mi sillón, abollarme toda, quedarme en este molde del pasado, y no me sale la fuerza para caminar así, bancarme una mañana húmeda y sobria cada día que queda, ahora que el tiempo trae mosquitos, trae ese color bronce en tu cara y los ojos se te ponen rojos rojos y te pido que no, por favor, que no los entrecierres que son como dos almendras y me gusta tratar de descubrir de qué color son.
Puedo ver más allá de mis rodillas mientras muerdo mis nudillos, aprieto los puños y quiero tomar de una bocanada todo el perfume que tengo en la mente para escupirlo de una vez por todas, que odio recordar tanto. Puedo ver tu camino, te hacés más chico y te vas entre los árboles, quisiera saber si es que estás creciendo. Quisiera no querer saberlo y salir nomás del molde sin derretirme, sin quedarme desparramada y no conseguir la unión de mis partes que todavía vuelan, dispersas, por el espacio.

domingo, 24 de octubre de 2010

(La vanguardia es así)

"Vivo a través de una ilusión. Vivo en una causa perdida. Vivo a través de una canción, así es todos los días .
Hay amor, hay dolor todavía.
Hoy, hoy vivo en una casa, vivo en una casa, vivo en una casa vacía.
Si querés tocar, tocá. De eso depende la vida.
Si querés amar, amá. Ese es tu derecho de vida.
Si querés chupar, chupá. Queda un lugar todavía."

Anoche en un momento pensé, qué jodido cuando quiero seguir diciendo algo y no hay ningún lugarcito en mi cabeza para desdoblar ni hay ningún aire que pueda llenar con cosas de las mías, no puedo inventar más, aparte de mis giros existe la realidad... y me cansé de meter fichas de más. Jejee "feliz cumpleaños". Puta la redundancia.
Entonces copio y pego. Que habla mejor que yo, que mucho de hablar no sé pero no me sale quedarme callada porque hay algo que me incomoda y tengo una tara interesante con las palabras últimamente. Dios mío, no sé decir. Se me lengua la traba. Abrazos. Jor!

viernes, 22 de octubre de 2010

Donde no duermo

Allá donde no pude dormirme voy una vez más a tratar a tratar de dejar de pensar. Que la noche está estrellada y la estrellada soy yo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Improvisastre

Ahora escribo lo que me plazca que se me viene se vaya afuera, de mí para siempre, que estoy cansada de tanto tener, tenerte, latiendo fuerte, adentro mío trato de no dejar de teclear escribo para que te quedes con esta partecita de mí que sale si no respiro si sólo giro un poco para que me veas me veas acá, paradita , sola, qué digo, nena, ¿que estoy cansada? sí, dije eso, que ya es de noche. A veces más noche que nunca. Que las estrellas como gran peso en el mismo cuerpo, parece el cielo los mismos hombros, y de una percha, como enroscada, nena, plateada, que pierde brillo, alguna noche de estas pesadas. Que pongo música,alta, bajita, alta, bajita, y no escucho nada. Lo que yo quiero, ahorita mismo, es darte esto, pedazo de mi alma, para que veas, que aunque es poquito, es grande, y todo, para que un día me lo preguntes, me quieras ver y me preguntes, qué te pasa, por qué, quién sos, la intriga. De si soy alguien, sí, si soy alguien. Porque yo sola no puedo abrazarme, ni menos puedo considerarme, CONSIDERARME. Pero si un día me decís nena y a vos qué te gusta, que no sos yo, sos persona aparte, entonces yo voy a sentirme adentro mío otra vez, que ahora estoy acá, paradita al lado mío, pero fuera, no dentro, dentro del cuerpo, hay otra cosa que es como espesa, si es sangre, es blanca, ni color tiene. Es como un piano , desafinado, adentro más nada, o eso quisiera, vaciarme toda, arriba del teclado, sin respirar ni pestañear ni levantar mis dedos del plástico.

domingo, 17 de octubre de 2010

Viejita mía


Sos mi pilar,mi sostén, mi orígen y mi fin último. Te amo, mamá en la Tierra con diamantes. No vas a dejar de brillar nunca, y espero tener un poquito más de vos cada día. Estás valuada en galaxias completas y no tenés precio. ¡GRACIAS!

jueves, 14 de octubre de 2010

Are you ready*cula¡?


Uno, dos, trescuatrocinco
si no se me pasa me tiro a un río
seis sieteocho
nueve diez once
el agua me tapa, no salgo a flote


doce trece
¿sabés contar?
catorce, catorce,
me lleves a girar,
me compres confites
me tires con rifles,
me traigas un globo
gigante y rojo
para que me suba
y lo vea, las olas
la espuma, y el mar
que si tenés ganas
te puedo explicar

que no me gusta el río
nunca me va a gustar
haceme que me lleve
en balsa, en bote, en yate
que si se pincha el globo

voy puro patalear
que si arde un poquito
la sal en las heridas
es guerra, amor, o música
de nada, o de flotar

y quince, dieciseis
llevame llevame
¡¡¡que me quiero ahogar!!!

martes, 12 de octubre de 2010

Entra

Cuéntame de tus cosas, sé que has viajado un poco pero no sé a dónde.
Yo estoy bastante viva, tengo algunas canciones que quiero mostrarte.
Nada más.
Mira qué sucio que está el piano.
Ya me conoces demasiado bien para extrañarte.
Qué tal si cantamos un rato, tengo tu voz dando vueltas en mi cabeza.
Oye ya es casi madrugada, déjame invitarte a pasar la noche
y mañana
si quieres
puedes irte
otra vez.

lunes, 11 de octubre de 2010

A bajar



Si me bajan.

Una rachita de esas que te inflan como un globo y después te pinchan.
Que ni lográs quebrarlo todo.
Hoy me siento particularmente bruta y poco productiva.
Quisiera hacer algo con mi brutalidad. Algo distinto a comer gelatina de frutilla, requeputear y requequerer irme.equeuqueueuquququeuqueuqueuqueuqueuqueuqueuuquqeuqueuqeuququeuqueu
speak to me
me duelennnnnn las uñasssssss que no duelennnnn nuncaaaaaaa
no
ni siquiera
estás
vegetada!!!!

sábado, 9 de octubre de 2010

Dreamer

Estaba pensando, que hay días, y días. Fechas y fechas.
Todos los días son fechas FECHAS para alguien y para mí pasan tan... pasan. Que a ver si tengo más respeto con el tiempo. Que lo siento como elefante.
Todo esto lo pensaba boca abajo y traía las patas para un lado y para el otro, diciendo 9 de octubre, 9 de octubre.
Que 14 más 9, justito, es 23. 14 es mi número, 9 es hoy y 23 es en dos semanas, entonces.
Días como premoniciones, viste, que uno siente que debería pasarle algo, o alguien. Bah, yo siento. Que juego con mis patas para un lado y para el otro, pasa un bichito y miro la pileta de fibra de vidrio, cuántos bichitos si la levanto. Cuántas ratas en la palmera.
Se me acabó la batería del mp4 y pensé que ya no soportaba más el sol, pero que qué iba a hacer adentro. Me quedo afuera siempre afuera, y dónde ando. Y nomás logré que se pasara el tiempo, pensando en cosas debajo de la pileta, pensando en fechas, numeritos, haciéndome la mente con cálculos de nada, como contar el pasto del jardín, hebra por hebra, o los pelos de mi gato, los centímetros de ... cielos...Cuánta piel me empujó como al vacío. Ochocientos treintamil elefantes se balanceaban... Nacen personas así, todo el tiempo... pero... hay fechas y fechas. Hoy es 9 de octubre. A mí no se me pasa. Que hay tanto escrito de él que no sé, digo cualquieracosa. 70 añitos de un flor de fechón.
"You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one"


Que vos, John, único único, no sos el único soñador, tenías razón!
Arriba mío sólo cielo. O por lo menos, me lo pude imaginar.

viernes, 8 de octubre de 2010

About Pescado


Me acuerdo que un día le pregunté a una amiga ¿Y, cómo es ella?. Dejada, me dijo. ¿Cómo dejada?. Sí, como si no se depilara las cejas, no hiciera dieta, no usara corpiño, no perdiera tiempo en vestirse ni se peinara.
Debe ser hermosa, pensé.
Chiquititos, pequeñitos, pichoncitos del rincón. No te equivoques, es que estamos lejos, lejos del suelo, y así se ve desde abajo.

Atte, Rabiosa también.


martes, 5 de octubre de 2010

Un poco de mí

Cuando suena el despertador lo apago y lo pongo debajo de la almohada. Me levanto justo a tiempo, si tenía que salir de casa a las 10, 10 menos 10 abro los ojos.
Con esas cosas mi cuerpo es un relojito suizo. Es la hora, y yo lo sé, y si no me levanto siento la culpa.
Me gusta levantar la persiana, abrir las ventanas si el día está soleado.
Amo despertarme y que no haya nadie en casa. Me gusta caminar sin ropa. Odio mis pies y me pinto las uñas de colores para ver si un día me gustan un poco más.
Tomo mucho sol. Me carga la batería. Me gusta abrir las manos y ver esa piel como membrana entre los dedos, blanca, saber que estoy más negra.
Amo la arena cuando está suave. El pasto recién cortado.
Los bichos no me gustan, me dan escalofríos, más si zumban. Pero si estoy tirada en el pasto, los veo de otra manera y no me da por matarlos.
Me emociona que mi gato se acerque a mí, creo que me odia, bueno, es una relación de amor odio, de su parte. Yo no puedo quererlo tanto.
Tengo una perra, se llama Petunia, está vieja y es más humana que otra tanta gente que conozco.
Mi religión es un tema grave en mi vida. Y digo grave, porque me atormenta la ruptura que tuve, o estoy teniendo. Un proceso de rastreo de mi fe. Vivo en la duda constante. De todo, y sobre todo, de lo que pasa con mi mundo más cercano. Cuestiono todo. Trabajo mis modos, a veces puedo sonar como una pendeja que no sabe dónde tiene el culo, o que simplemente quiere molestar. Voy al choque, y no puedo decirte por qué, es que es así, será la genética.
Soy una desesperanzada de la historia, y de la política. No hay vuelta que darle, no consigo el optimismo ni la confianza, y es algo que me gustaría tener. Me gustaría ignorar. IGNORAR. Y eso SÍ que JAMÁS lo voy a lograr. Le presto atención a todo. No me puedo quejar, eso me ayuda mucho en cierto casos, en otros quisiera desconectarme el cerebro del cuerpo y bajar un cambio. Voy a mil, no tengo control, ¿qué me pasa?
Soy una nena grande. Soy la nena grande, en realidad. Tengo el pelo igual a cuando era chiquita, los mismos cachetes. Me cuesta desprenderme de lo que fui en otro momento, me siento incómoda. Todavía tengo mi pensamiento mágico. Camino rápido, aminoro la marcha y pispeo casas ajenas. Me acuesto, cierro los ojos fuerte y me imagino todo lo que no es, todo lo que no puede ser. Existe un espacio de tiempo demasiado largo hasta que bajo, hasta que admito que eso "no es", y más me cuesta renunciar, pensar que "no va a ser".
Si me gusta alguien, me gusta. Todo el tiempo, y no hay vuelta que darle.
Si me gusta alguien, significa que me interesa, mucho, y me interesa que me conozca tal y como soy. Y me gusta de buenas a primeras. Me desdoblo de la ternura que nunca tengo.
Escribo poemas horripilantes que seguro borro, seguro tacho, o me hacen reir de lo que puedo llegar a escribir en estados de nube de pedo.
Me emborracho fácil, y ya no me gusta tanto. Por eso me gusta el vino, porque me da calorcito y es un alerta de que estoy pasando a mi otra dimensión. A elección, quiebro y me olvido de todo, o doy sorbos chiquitos.
No me gusta fumar cigarrillos si estoy triste.
No me gusta la carne picada, ni las manzanas, ni la lechuga, ni amo el asado. Amo la pizza, amo la espinaca.
Tomo Coca Light porque me gusta más el sabor. Y la cerveza, me encanta!
Que me agarren de la mano. Que mi vieja me salude antes de irse a dormir. Batir el café después de comer.
Los sonidos me perturban si van todos a la vez. Necesito (por favor) que respeten mi "atmósfera sonora". El teléfono sonando me parece horrible.
Los Bubaloo me encantan, por cinco minutos.
Los caramelos duros. Los ácidos amarillos, los Cristal, los Suchard azules. Sino, que sean Sugus, any color you like.
Me gusta escribir, cualquier cosa. Por eso escribo esto. A veces simplemente necesito subir lo que sea.
Subiría todos los días canciones. Mis canciones del día. Es una idea. Generalmente hay un tema al día que escucho unas cuántas veces, y pongo repetir, repetir, repetir.
Si sigo, no termino más. A veces me descubro infinita. Siempre es lindo y me da miedo. Siempre, es lindo, y me da miedo. No es lo mismo. El poder del punto y la coma!

lunes, 4 de octubre de 2010

NEN iTA

Háblame, que no te oiga

Quiéreme, que yo no sepa

Cuídame, que no lo vea

No me mires, no me escuches
haz de cuenta que no existo

Cúrame, que no sane

Vierte en mí tu indiferencia

Cálmame, que en mí se agite el deseo como un fuego y me muera por besarte

Llámame, no me respondas

Sáciame, que no me alcance

Déjame, que yo me rinda ,que te siga, que te ruegue, que después te dé la espalda

Cúrame

viernes, 1 de octubre de 2010

Absorta

Mansa.
La viste como a una muñeca de trapo. Ella arriba, en la terraza. Vos, abajo. Puro brazo que colgaba, y pelo suelto, desteñido, anudado al viento. La mano, un cigarrillo. La ceniza que no cae, sigue pegada al pucho y vos la mirás. Fumá, dale un golpe. Dale un golpe, por favor, pensás.
Tenés los ojos abiertos y calculás que de caer, la ceniza podría entrar, picarte en la retina. O no, volaría liviana, te olvidaste del viento. Querés saber si las cenizas son calientes, nunca le prestaste atención. O serán las brasas las que arden, y la ceniza es basura. Ni fría ni caliente.
Muñeca de trapo, colgada, pelo suelto, dale un golpe al cigarrillo. Mirame, escupime, pensás. Te intriga tanto, la temperatura de eso que sigue pegado, ni siquiera lo fuma, qué hace, ¿lo sostiene?¿por qué? te preguntás. Dónde tendrá los pies la muñeca, los tendrá, de qué color. Adheridos a qué tierra. Por qué estás tan cansada. Dame de tu, algo, algo vivo, caete, te atajo, escupime, dame asco, parate desnuda en el borde, balanceate, asustame, saltá, da un clavado, matame del impacto, tirame tu pelo, dejame que suba, muñeca. Dale un golpe, dale, pensás, un golpecito con tu dedo blanco, parece vainilla. Golpeá, decís. Querés que golpee, ahora. Vos no podés saltar. Querés pero no te sale. Que no te deje parada ahí, con los ojos secos, colgando del suelo, del suelo y nada más.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Un pedazo de "Georgina Requeni o la elegida"




"Georgina se suena la naríz, qué estúpida es. Tacha el último "siento" y escribe "quiero". "Quiero llegar alto, muy alto".
Caramba. Vuelve a leer esta última frase, está realmente impresionada. Desde hace dos horas viene intentando una de las tareas que más le aterran en el mundo: la limpieza de papeles. Tiene dieciocho años y dice que ordenar cajones es como limpiarse el alma. Su alma está llena de trastos insólitos, de retazos de historias, pero ella necesita rescatar sólo aquello que tiene que ver con el implacable destino que se ha trazado. Detesta ser sentimental; sabe que los elegidos son fríos y fuertes; ha leído mucho. "

Liliana Heker.