Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

martes, 16 de marzo de 2010

Útero Eufemia

“Por favor, vayamos al grano.” ” Por favor, callate porque no te estoy escuchando.” “La verdad es que no me interesa eso”. “NUNCA”. “Olvidate”. “Te mentí”. “No cuentes conmigo, porque no quiero ayudarte.” “No tengo deseos de verte”. “Anhelo verte, es desesperante”. “Con esto no me alcanza, quiero más”. “No estoy bien, estoy destruida”. “Me estás lastimando”. “Te amo”. “No te tolero”. “Me quiero ir, ya mismo”. “NO, no entendí NADA”. “Me parecés un imbécil”. “Estoy 100% en desacuerdo”.
Sí, puede que sean puñales en la espalda, pasteles helados de limón en la jeta.
Llorá, desmayate, morite de amor, de pena, yo qué sé. Qué tanta cosa a evaluar y a tener en cuenta… Que terminamos diciendo cualquier mierda de frase larga, y la esencia se perdió. Y sí, en definitiva “dame verdad”, aunque no la quiera, aunque sea una bomba atómica para el ego… y viceversa… Quisiera dar verdad. Tal vez, dejar de tener tanto en cuenta las hipotéticas reacciones de mis receptores, y permitirme ser un poco más bruta (o directa, mejor dicho).
Entiendo que el cuidado de las palabras que uno pronuncia es indispensable, y corresponde tenerlo… De hecho, aprendí que son mis armas más “letales”… hice estragos por ser una atropellada conversacional, por soltar a troche y moche cualquier porquería que se me pasara por la mente. Ya entendí, que hay cosas que no son necesarias de decir, uno puede callarlas, porque realmente no hacen a lo real. Tampoco aliento a lo peyorativo en realidad… Pero hay otras, que son muy importantes de exteriorizar.
Me encontré varias veces dándome cuerda con determinados asuntos, girando varios grados para armar “la manera perfecta de decirlo”… Y creo que es tan estúpido como “buscar el momento adecuado”… etc. Porque a la oportunidad la pintan calva…
Es fácil nena, ¿qué querés decir? “Basta, este lugar me da asco y estás hablando desde que llegamos de algo que me parece tan superficial que da arcadas”. Y explicame para qué revolvés la cartera en busca de una solución… “Hace calor acá…¿no?”, “tenía que volver temprano”,¡¡¡¿¿¿”OTRO DÍA HABLAMOS”???!! (espero no hacerlo nunca más en mi vida)
Simple, nena ¿qué querés decir? “Sí, te estaba esperando y me decepcionaste por completo” . Y en vez de eso decís “No, no pasa nada, ni me dí cuenta, supuse que no vendrías”. Quisiste decir “No, no hagas eso, me hace sentir mal”, y dijiste “da lo mismo, como quieras…

... ¿te parece?
A mí ya no me parece. Alargué tantas situaciones que me estaban hiriendo, agravándose progresivamente… que le tomé odio a la histeria, al no saber cómo, cuándo, qué decir exactamente… Lo llamativo, es que reflexionando, me di cuenta de que muchas veces estuve intentando “proteger” a otra persona con mentirosas mentiras blancas (o “piadosas”, o verdades leves, o menos crudas), pero otras tantas estuve egoístamente protegiéndome a mí misma… ¿protegiéndome de qué? NO TIENE SENTIDO, cuidándome de que no me miraran mal y me odiaran por decir lo que dijera, o pensaran que soy una “ordinaria”, o para no sonar a ultimátum, y quedarme sin el pan y sin la torta… soltar cositas a medias para darme tiempo a averiguar qué carajo pretendo a ciencia cierta. Pero eso es un gris, eso es conformarme con las migas, y tratar de conformar a otro a cuentagotas, ¿y no era que yo odiaba los grises?.

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