Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

jueves, 29 de abril de 2010

El camino más lindo del mundo

Y esto no es un invento: tengo un plano con el camino más lindo del mundo. Está en papel y el camino existía. Simbólico, más vale, como si fuera a olvidarme de cómo transitarlo o qué hay de pasada. Lo lindo era lo que había de extremo a extremo, la búsqueda, el deseo, la expectativa, las ansias.

Generalmente no dejamos huellas sobre el asfalto. Sino las habría. Muchas huellas nuestras… Cuántas veces habremos cruzado esas calles, caminado por esas veredas… En algún lugar tengo anotado cuántos pasos tuyos hay de tu casa a la mía. Ni una vez alcancé a contar los míos, siempre me distraje con algo antes.

No alcancé a contarlos, pero sí me acuerdo de los viajecitos, cagándome de frío o de calor, corriéndote, escapándome, buscándote a mitad de camino, fumando, llorando, muriéndome de ganas de verte, escuchando música, medio dormida, en pedo, descalza y en pijamas, sin que me esperaras, o esperándome.

Hace un tiempo andaba por ahí, para encontrarte, desviándome a propósito, tocando timbre, llamándote, dejándote libros y papelitos. Alguna vez te encontré. Pero últimamente lo evito, evito hacer el camino. Y es que cruzo la vía y me acuerdo, y como no quiero acordarme, prefiero irme por otros lados…

Hoy no quedó otra, era tarde y agarré derecho. Crucé el paso nivel, y me acordé del plano. Fui caminando y mirando cómo todo seguía ahí, en orden: la verdulería, el gimnasio y los musculosos, el perro maldito, la pescadería…

Después seguía la obra en construcción. Esa casa abandonada, que después tiraron abajo y le colgaron el cartel con el nombre de unos arquitectos, y entonces la cercaron y era puro cemento, arena, piedras y andamio. Así era en nuestro camino. Pero hoy pasé, prestándole atención a cada punto, y vi la esquina, y el edificio nuevo. Te juro que lo demolería a mazazos.

martes, 27 de abril de 2010

Pasa en las mejores familias

Prendo la tele cuando me levanto. En realidad quiero saber qué temperatura hace, y también me entero de mil mierdas que pasan. Sí me importan las cosas, pero no activa mi empatía. Pienso en las injusticias, me pregunto por qué, cuestiono, y me tomo unos mates con tostaditas. Es temprano y soy una descreída de la televisión. No le creo nada. Hago zapping, me divierto con los atropellos de Crónica Tv, no le doy bola.
A otra escala también pasan estas cosas. Pirulita queda embarazada, todas quedan embarazadas, y es nada más que un sticker. A todos le afanan en el barrio, pero si no me aprietan a mí con una faca no es lo mismo. Juan, Pepe, Graciela... todos se quedaron libres en una materia, más de lo mismo. Porque a todos le pasa, y a nadie le pasa. Me da esa sensación. Es como una anestecia: sí, pinchame todo el día con muchas agujas de malas noticias, de peligros y de karmas que está todo joya. Tac, de golpe la piel me late, enrojecida. Entonces se siente la molestia, cuando la aguja es concreta. Duele menos si te tiran de una colita de caballo que si te arrancan un pelito de la ceja.
El faquir ni en pedo se acuesta en la cama de UN clavo.

Me remonta a mi querida toda Mafalda.
Susanita, dale... seguí rascándotela.

domingo, 25 de abril de 2010

Putita

Para salir se desarregla. Le encantan las ojeras. Le encantan los huesitos del esternón, las uñas mordidas.
Y le encanta contar que se muere de hambre. Dice que odia la moda y es el verbo de la puta moda. Fuma un cigarrillo para la foto, prueba el porro, se rompe las medias cancán negras, una marquita en las muñecas.
Vomita licores de colores en un tacho de basura. Mea en las ligustrinas y se imagina teniendo un orgasmo con un tipo de pelos en el pecho que nunca la va a querer.
La putita se enorgullece de serlo, le encanta gritar por la ventana del remís, quebrar por la ventana del remís, pensar que un día se va a tirar por la ventana de un remís. 14 años es suficiente para decidir que una está perdida en la vida, ¿no, putita? Putita de mierda. nena linda, nena rockera, fan #1 de Julián Casablancas y Cory Kennedy, estás tan puesta ...
Menos rebeldía que una papa.

sábado, 24 de abril de 2010

Gravitando

Me está perturbando muchísimo un sueño recurrente.
Cuando era más chica lo soñaba, y ahora volvió, pero encima se hizo carne, de alguna manera.
Sueño que estoy en una habitación, con luces amarillas colgando en el techo. Son lámparas araña, y yo las miro desde el suelo donde estoy sentada. Empiezo a flotar, hasta que llego al cielo raso y no puedo bajar. Me agarro de las lámparas, me impulso, hago una fuerza terrible para poder bajar, me transpira la frente, siento que vuelo de fiebre y NO PUEDO BAJAR.
Y me despierto.
Pero me quedé arriba...

jueves, 22 de abril de 2010

¿De dónde salió?



Sí. ¿Y esto? ¿De dónde salió? ...
Parecido a cuando encuentro en una caja una hoja con un párrafo, y lo leo, fuera de contexto... pero aún así significa algo para mí, aunque no sé bien qué. Lo retengo en la mente.. Algún otro día, después, voy a ir en micro, o caminando, o voy a estar buscando algo en la góndola de un supermercado, y me voy a acordar, lo voy a asociar y ahí estaba el sentido.
Ahora no sé cuál es el sentido de esto que encontré dentro de mí misma. Podría describirlo, pero no sabría definirlo, ponerle un nombre. Me dijo alguien que evitara las denominaciones, de todos modos. Dale con la guadaña si llevase nombre de persona.
No, alejándome de lo cursi, más bien, no descrubro cuál es la causa...
Salgo de mi casa, y camino como si me teletransportara, lejos de registrar por dónde estoy caminando. Al rato, sin causa aparente, lloro. No quería llorar, no hubo un detonante, y sin embargo siento eso, que las lágrimas empujan, calientes. O me da frio, y me echo frazadas encima, y nada, sigo teniendo frio. Como si estuviera... quién sabe cómo, quién sabe cuánto. Ida, fuera de mí. O tan adentro mío que estoy como en un bunker extraño e incómodo y el encierro agobia y salir da miedo y qué se yo, qué se cuánto. De golpe me sorprendo a mí misma en trances muy locos. Señorita, qué sola, déjese de joderla tanto.


domingo, 18 de abril de 2010

una ridiculez

Estaba tapada hasta la cabeza. Vos sabés que cada tanto me escondo bajo la frazada, y sabés que no tenés que darme bola. Pero sin embargo, fuiste a despertarme.
Hola, tengo los ojos abiertos, sí: no estaba durmiendo. No es difícil entender que quiera quedarme acostada, sólo por estar así, acostada, suprimiendo el día. Queriendo suprimirlo.
¿Nunca te pasó?. Te pregunté. Y te cagaste de la risa, -¿pasarme qué, boluda? dale, levantate- y me pegaste un almohadazo.
Pero no me dio risa, no me despabiló porque no estaba dormida, y te dije que no iba a levantarme. Pero vos insististe, dale que dale. Algo parecía gracioso.
Y sí, es que era realmente ridícula la imágen. Yo aferrada a una almohada, asomando los ojos entre las sábanas, la mirada enmarcada por las cejas fruncidas. Parecía forzada. Te juro que ahora me da risa, pero no, no me daba risa. Me iba a poner a llorar en ese instante, y antes iba a mandarte a volar.
"Dale boluda, levantate." "Te dije que no, que no me levanto nada, que no voy a desayunar ni me voy a lavar la cara. Que me quedo acá, acostada, sin dormir, sí: sin dormir."
Te cagaste de risa, yo me puse de cara a la pared. Te fuiste y me dieron ganas de levantarme, aunque más no sea para seguirte dando pasos violentos, pegando portazos y putearte. Me levanté. Y encima fui al baño, me miré y empecé a reírme a escondidas tuyas. No iba a darte el gusto de nada.
Lo lograste.
La puta madre, ¿qué me pasa?.

viernes, 16 de abril de 2010

Ojos


No se me cae la baba por un par de ojitos celestes.
No.
Ni siquiera me interesa demasiado el color. No es lo primero que le miro a alguien.
Ahora, si me colgué en los ojos...
Ojos terribles. Agujeros negros!!
Hay un par, al horizonte .

miércoles, 14 de abril de 2010

domingo, 11 de abril de 2010

Desde la resaca

Mientras tirito de frío, a veces, al despertar perdida, espero acurrucada en la cama a que vuelvas de la cocina con un vaso de agua y tu presencia cálida.

Hoy desperté, y aún sigo abrazando mis piernas, con el mentón sobre las rodillas, tiritando de frio, la boca seca.

La característica angustia con la que comienza mi domingo está ávida de ser calmada. Para eso: te necesito. Necesito llorar una vez más en tu hombro, mientras mi cabeza va a mil revoluciones. El dolor, como una aguja de sien a sien. Particularmente me debilito en estos momentos. Me da la sensación de que no me tolero a mí misma.

Debí quedarme en la cama. Ahora me he servido otro vaso de agua, y balanceo mis piernas, sentada sobre la mesada. También espero que lo hagas vos. Que te sientes a mi lado a balancear las piernas. Que te bloquees con mis lágrimas, que no respondas a mis planteos. Que balancees las piernas, mientras tu hombro hace magia con el frío de mi cuerpo; y que hables de objetos vacíos, que no quieras provocarme el llanto.

Para criticarte, y decir ,yo, que no me interesan las cosas esas, plásticas, perecederas. Quiero que respondas a mis planteos. Y balanceemos, concentrados, una pierna, y la otra. Las piernas tuyas, las piernas mías y tuyas. Que dejes ya de lado los tópicos baratos. Harta del cliché. Vamos, sincero dominguero. Los domingos nuestros, más jodidos que cualquier noche de sábado, y nada se borra de la memoria.

Los recuerdo todos, a los instantes. Siempre templado, yo siempre fría y la fiebre bajando. Tal vez transpire, y siempre vuelva a temblar. Siempre sos novedoso, encendiendo mi sistema neuronal. Activando de a poco, y arrastrándome hacia el lunes, quizá llevándome a cuestas.

Pero no hay magia de tu hombro. Me congelo frente a la alacena, la nostalgia balancea sus piernas a mi lado, y no habla de merchandisin. Ahí vienen las lágrimas y las agujas del reloj girando con furia. Qué náusea.

viernes, 9 de abril de 2010

Anestecia

Hasta que aprieten los zapatos.
Llegué a casa hace un momento. Es la primera vez en el día que me río sin fingir que río, sólo riendo. Acabo de percatarme de la necesidad que tenía de definir ciertas cosas para poder estar mejor.
Hoy tuve uno de esos días, malos días. En los que despierto después de un corto sueño nocturno, maldiciendo el insomnio, odiando haber pensado tanto al acostarme.
Anoche, mientras fruncía los párpados, ya no sabía cómo hacer para dormirme. Hice estupideces como contar diversos animales de la granja, recitar eternamente para mis adentros alguna canción, y convencerme mediante razonamientos de que acostarse es para dormir y no para pensar en absolutamente todo. Y sin embargo, es instantáneo, apoyo la cabeza en la almohada y se abre un espectro colorido y poco nítido. Empiezo a revisar, cosa por cosa, una mochila llena de dudas, situaciones diurnas, anhelos, preocupaciones.
Así amanecí hoy. Ojeras, las que quieras. Y todavía esas vicisitudes haciendo eco.
Ok, a descartar. Y así y todo, el día fue en picada, hasta recién, que fui realmente sincera y opté por lo sano, así no sea lo "planeado".
Planear me tiene frita. Al carajo con todo, estas cosas van y vienen. Wow, estoy por fin bastante más tranquila. Lamento haber alargado tanto todo, por no saber tomar una puta decisión. En el momento no me doy cuenta del reverendo moco, ahora que estoy libre, me sorprende cómo (y para qué) soporté tanto.