Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

viernes, 9 de abril de 2010

Anestecia

Hasta que aprieten los zapatos.
Llegué a casa hace un momento. Es la primera vez en el día que me río sin fingir que río, sólo riendo. Acabo de percatarme de la necesidad que tenía de definir ciertas cosas para poder estar mejor.
Hoy tuve uno de esos días, malos días. En los que despierto después de un corto sueño nocturno, maldiciendo el insomnio, odiando haber pensado tanto al acostarme.
Anoche, mientras fruncía los párpados, ya no sabía cómo hacer para dormirme. Hice estupideces como contar diversos animales de la granja, recitar eternamente para mis adentros alguna canción, y convencerme mediante razonamientos de que acostarse es para dormir y no para pensar en absolutamente todo. Y sin embargo, es instantáneo, apoyo la cabeza en la almohada y se abre un espectro colorido y poco nítido. Empiezo a revisar, cosa por cosa, una mochila llena de dudas, situaciones diurnas, anhelos, preocupaciones.
Así amanecí hoy. Ojeras, las que quieras. Y todavía esas vicisitudes haciendo eco.
Ok, a descartar. Y así y todo, el día fue en picada, hasta recién, que fui realmente sincera y opté por lo sano, así no sea lo "planeado".
Planear me tiene frita. Al carajo con todo, estas cosas van y vienen. Wow, estoy por fin bastante más tranquila. Lamento haber alargado tanto todo, por no saber tomar una puta decisión. En el momento no me doy cuenta del reverendo moco, ahora que estoy libre, me sorprende cómo (y para qué) soporté tanto.

2 comentarios:

  1. Salir de la negación, o dejar de evadir casi todo, es, para mí, una de las cosas más difíciles e incómodas de hacer.

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