Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

domingo, 11 de abril de 2010

Desde la resaca

Mientras tirito de frío, a veces, al despertar perdida, espero acurrucada en la cama a que vuelvas de la cocina con un vaso de agua y tu presencia cálida.

Hoy desperté, y aún sigo abrazando mis piernas, con el mentón sobre las rodillas, tiritando de frio, la boca seca.

La característica angustia con la que comienza mi domingo está ávida de ser calmada. Para eso: te necesito. Necesito llorar una vez más en tu hombro, mientras mi cabeza va a mil revoluciones. El dolor, como una aguja de sien a sien. Particularmente me debilito en estos momentos. Me da la sensación de que no me tolero a mí misma.

Debí quedarme en la cama. Ahora me he servido otro vaso de agua, y balanceo mis piernas, sentada sobre la mesada. También espero que lo hagas vos. Que te sientes a mi lado a balancear las piernas. Que te bloquees con mis lágrimas, que no respondas a mis planteos. Que balancees las piernas, mientras tu hombro hace magia con el frío de mi cuerpo; y que hables de objetos vacíos, que no quieras provocarme el llanto.

Para criticarte, y decir ,yo, que no me interesan las cosas esas, plásticas, perecederas. Quiero que respondas a mis planteos. Y balanceemos, concentrados, una pierna, y la otra. Las piernas tuyas, las piernas mías y tuyas. Que dejes ya de lado los tópicos baratos. Harta del cliché. Vamos, sincero dominguero. Los domingos nuestros, más jodidos que cualquier noche de sábado, y nada se borra de la memoria.

Los recuerdo todos, a los instantes. Siempre templado, yo siempre fría y la fiebre bajando. Tal vez transpire, y siempre vuelva a temblar. Siempre sos novedoso, encendiendo mi sistema neuronal. Activando de a poco, y arrastrándome hacia el lunes, quizá llevándome a cuestas.

Pero no hay magia de tu hombro. Me congelo frente a la alacena, la nostalgia balancea sus piernas a mi lado, y no habla de merchandisin. Ahí vienen las lágrimas y las agujas del reloj girando con furia. Qué náusea.

4 comentarios:

  1. Uh esos malditos recuerdos... Juro que cierto olor, lugar, palabra, etc etc me sigue recordando a un viejo (obsesivo) amor.
    Entre paréntesis, recién noto que tu blog tiene música. Bjork la rompeee:) me encanta.

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