Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

domingo, 18 de abril de 2010

una ridiculez

Estaba tapada hasta la cabeza. Vos sabés que cada tanto me escondo bajo la frazada, y sabés que no tenés que darme bola. Pero sin embargo, fuiste a despertarme.
Hola, tengo los ojos abiertos, sí: no estaba durmiendo. No es difícil entender que quiera quedarme acostada, sólo por estar así, acostada, suprimiendo el día. Queriendo suprimirlo.
¿Nunca te pasó?. Te pregunté. Y te cagaste de la risa, -¿pasarme qué, boluda? dale, levantate- y me pegaste un almohadazo.
Pero no me dio risa, no me despabiló porque no estaba dormida, y te dije que no iba a levantarme. Pero vos insististe, dale que dale. Algo parecía gracioso.
Y sí, es que era realmente ridícula la imágen. Yo aferrada a una almohada, asomando los ojos entre las sábanas, la mirada enmarcada por las cejas fruncidas. Parecía forzada. Te juro que ahora me da risa, pero no, no me daba risa. Me iba a poner a llorar en ese instante, y antes iba a mandarte a volar.
"Dale boluda, levantate." "Te dije que no, que no me levanto nada, que no voy a desayunar ni me voy a lavar la cara. Que me quedo acá, acostada, sin dormir, sí: sin dormir."
Te cagaste de risa, yo me puse de cara a la pared. Te fuiste y me dieron ganas de levantarme, aunque más no sea para seguirte dando pasos violentos, pegando portazos y putearte. Me levanté. Y encima fui al baño, me miré y empecé a reírme a escondidas tuyas. No iba a darte el gusto de nada.
Lo lograste.
La puta madre, ¿qué me pasa?.

1 comentario:

  1. Cualquier cura para el humor extraño vale la pena ser conservada, dicen.

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