Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

lunes, 31 de mayo de 2010

De espejos y buceo o De bucear en el espejo

XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.

XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.


Son recortes de Caminos del espejo, de Alejandra Pizarnik. Me encanta. Estoy sola, voy a estar sola muchas mañanas y tardes ahora. Lo tengo que pensar un poco, lo voy a pensar muchísimo de hecho, quizás hasta abuse. Una tontería, como cuando aferrás con tanta fuerza el jabón que se escapa de las manos y te quedás un rato parada en la ducha buscándolo con la mirada, que te resbalás, que te da frío, que te quemás, que te arrugás. Y odio arrugarme. Parecido: puedo decir que se me acaba de ir todo al re carajo, que se me escapó de las manos a una velocidad impresionante y encima me entró jabón en los ojos y no veo una vaca en un baño. Depende de mí que no me tape el agua, o no me queme, o lo que sea. Una analogía de mierda pero bueno, ponele.

Lo voy a disfrutar, no hago planes, pero ese es el plan. A ver si le atino al armar otro proyecto, si me empiezo a sentir bien. Me considero en cierto modo afortunada y creo que empiezo aireada mi semana, como buscando algo con ganas porque lo quiero para mí como bien personal, como tesoro, como fin último. Tengo meses para volver sobre mis pasos, para leer, para aceptar, para dejar ir o para salvar... Espero ser inteligente y aflojarle a la depresión. Me jode quedarme quieta, no tomo té de tilo.

jueves, 27 de mayo de 2010

El ilusionista y la lata de coca dietética

La máquina no paraba de echar espuma. Parecía enojada conmigo, me estaba ahogando. Las burbujas explotaban en el aire y me ardían los ojos. Olía a flores. O a detergente con olor a flores. Resbalaba y el gusto a jabón en la lengua me hacía escupir.

Estaba tapada, hecha un muñeco de espuma. -La chica de las espumas- dijiste - la nariz de la chica de las espumas-. La punta de mi nariz seca y helada. Tiraste de ella como para arrancármela, me paré, salí, y dejé de ser esponja.
Creíste en mí. Chorreé agua sucia por el camino. Pediste dos boletos, elegiste las butacas, me invitaste una lata de gaseosa y pastillas de menta sacadas de otra máquina. Dijiste que la película parecía ser pésima, me acurruqué en tu hombro, casi seca. Me diste un beso. En el estómago la efervescencia de la menta y la Cocacola me explotaron el sistema. Me sequé, endurecí, tomé la forma de tu hombro.
Te equivocaste: fue la mejor película que vi en mi vida.

lunes, 24 de mayo de 2010

Meet me in Montauk


Hola, este es mi lunes, día triste y gris de soledad.
Y esta película, que ya había visto, me jodió por completo.

Es demasiado exacta.

Y yo tampoco soy un concepto...

jueves, 20 de mayo de 2010

Ita

Ita sale corriendo por el pasillo. "Feliz cumpleaños muñeca, el regalo está afuera".
¿Afuera? Sale corriendo, colita de caballo de acá para allá. Llega al patio y se tapa la boca con las manos manchadas de fibra y témpera: un regalo enorme está apoyado sobre la pared, envuelto con papel de vieja.
Desenvuelve, rompiendo. Le dijeron que así se abren los regalos de cumpleaños. Uno está tan feliz y tiene tantas ganas de saber qué le regalaron que no va a andar despegando de a poco el papel. Ese papel es feo y le dan ganas de romperlo. Arranca tiras de él y se queda parada, mirando, con una sonrisa que casi le cierra los ojos.
Mamá y papá están al lado, expectantes. Mamá le da un beso en el cachete. Ita toma del manubrio su nueva bicicleta y la hace rodar por el patio. Siente sólo el ruido de los rayos al girar las ruedas.
Un ruidito sólo, ¿y las rueditas? La bici nueva no tiene rueditas, es enorme, ¿cómo va a llegar al piso? Le encanta, se cae, se raspa las rodillas y los codos, papá la ayuda, sostiene el asiento y andan por el patio, el patio enorme, papá fuerte, bici alta, Ita chiquita y contenta.

Ita deja la lapicera azul sobre la mesa y sale a colgar la ropa. Va hasta el galpón y abre el lavarropas. A un costado está la bici, que le llega a la cadera. La pintura violeta está saltada y la rueda de atrás pinchada. ¿Y las caderas? existen ahora, las odia. Camina hasta el patio. Quisiera que fuera un poco más amplio para hacer una fiesta, pero es chico, un dos por dos. Ita vuelve a la mesa y escribe una palabra larga con lapicera. Qué mierda, está cansada. Quiere un beso de la vieja en el cachete. Quiere a papá fuerte que sostenga la silla.

domingo, 16 de mayo de 2010

Margaritas

Ahora me voy a sentar a la sombra de un árbol y voy a deshojar margaritas. Ay sí, y voy a derramar lagrimitas. A llorar y llorar y que me quiere, que no me quiere. Claro, después voy a esperar una eternidad. Voy a ver cómo te cogés a chicas blancas rosadas vestidas de sedas champaña. ¡¡Y el último pétalo me dijo que no me querés!!, ah pero no: yo sigo convencida de que sí, que está escrito, voy a tener hijos con vos, un día lo vas a entender, te vas a rendir al destino, te vas a olvidar de que te resulto indeseable. Porque es así. Entonces hago mierda otra margarita. Pétalo por pétalo, me vas a querer. Seguro que me querés, hasta las flores mienten, cómo andará el mundo.
El mundo no sé cómo andará pero vos andás bien. Estás buenísimo, precioso, radiante, para chuparse los dedos. Sí, me babeo sentadita en el jardín esperando a que aparezcas, que vengas a caballo, qué se yo cómo, con los pelos al viento. Y desde arriba del caballo me vas a hablar. Me vas a hablar sin bajarte, ojo, es un detalle. Que estoy distinta, que rompí todo el jardín de margaritas, que me volví loca, que estoy en pedo, que escuche este o aquel tema, que no podés creer lo mal que me porté, que estás enamorado. ¿De mí? Por favor, que tengo las uñas llenas de tierra y quiero quedarme dormida en la ducha. ¿De mí? Por favor, que tengo casi 80 años y me pasé la vida esperando que pasara eso que el destino nos tiene reservado. Pero no, pelotudo, pelotuda, pelotudos los dos. Vos sin bajarte del caballo, tirás comentarios sofisticados, sos la encarnación de la Real Academia Española, te comiste un poeta, menuda oratoria, muy bien el tipo, me caigo de culo. Te hacés el canchero, sos hermoso, deslumbrante, te arrancaría la ropa a tiras, te mordería los labios hasta sangrar. Dios griego y sabés que muero por vos. ¡¡Pero estoy viejita!! No soy lo que esperabas, es que cambié demasiado. Perdoname nena, me vas a decir. Nena me vas a decir, y cuando lo digas lo vas a pensar dos veces, porque claro, nena tres pitos. Y no, no me querés, porque no soy una nena, y menos la nena que estabas buscando. Nena, yo que quería estrenarte, no voy a poder. Nena te aprecio. Te aprecio, la frase del orto. Tomá unos manguitos, cuidate, tomá actimel, quiero que estés bien. Y te vas a ir trotando por los verdes prados, campante, brillando!!!
!!!

viernes, 14 de mayo de 2010

π carajos

Cuando nos conocimos tenías el pelo desprolijo y olías a pibe que se junta en una esquina. Yo tenía el flequillo ladeado y una pollera corta. No te miré, dijiste. Que sí, que te miré, digo. Que eras el más adorable, mirabas al cielo, no sé qué mirabas. Ya fumabas esos Marlboro.
Después viene que yo escribía las dos sílabas de tu nombre. El cuaderno de matemática y tu nombre. Tu música, tus ídolos, tu nombre de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo. Bien maricona. Siempre maricona, llorona, cuántas cartas te escribí. Signo de admiración, y signo de pregunta.
No tengo idea, a esta altura perdí la noción. Soy joven. Lo abarcaste todo. Al menos lo más importante, y lo que no, te lo conté.
Todo ¿no?. A esta altura sabrás todo. Seguro, me sabés en lo más lindo, y lo más feo. Creo que si quisieras, podrías describirme perfectamente. Entera, cuerpo, alma, corazón, mente.
Y a ver, decime cuánto cambiamos. Yo niego con la cabeza, no estoy de acuerdo. A ver, ¿soy más ancha? ni siquiera me crecieron las tetas. Vos tenés la voz más grave, el pelo peinado. Y qué, seguís con esa parsimonia para explicar las cosas, seguís poniéndole pruebas a todo el mundo. Me pregunto qué querés que te demuestren. Siempre voy a estar con vos, y soy algo inteligente, por la dudas me tomás examen, acertijos, preguntas capciosas, comentarios inconclusos a ver si te entiendo, si sigo adivinando ( y sí, ¿ves?) . Revisás las repisas para ver si todo sigue en orden, vaya y pase. Aprendí a decir que no. También hice pelotudeces que de más pendeja no hacía. Especulé, eso no lo hacía. No pienso volver con eso.
No cambié nada, flaco. Flaco de mi vida, sigo soñando los mismos sinsentidos, bato café, cruzo la calle y quiero correr a abrazarte. Escribo, te escribo, me ponés igual que cuando hacía dibujitos en la hoja cuadriculada, duele un poco más ahora. Sigo teniendo ganas de llamarte al final del día y decirte: qué tal, hoy estuvo terrible. Siempre terrible!! Y te extraño tanto, hijo de puta.
Te extraño, tierno y guaso. Te quiero.
Iba a decirte, ¿sabés lo choto que es pensar en que nunca más te voy a dar un beso? Pienso en pegarte una piña en la cara. El sinfín me da vértigo, pero el fin me aplasta, me zapatea un malambo en el esternón. Y vos sos un número irracional.

domingo, 9 de mayo de 2010

Infinito forro


A la mitad no.
No me mires nada.
Ni me potencies.
Date vos la cabeza contra la pared, algún día.
O mejor, algún día quedate para siempre...
Y potenciame a la enésima, sin asco, ni miedo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Futuro

¿Yo qué quiero?, por momentos aspiro a tantas cosas... qué quiero de mí, qué quiero del mundo, qué es lo que quiero hacer con mi vida.
Si me pongo a darle vueltas me voy a lo complicado, lo académico, lo económico, lo familiar. Lo estable .
Tal vez por eso me siento tan desnuda... porque no tengo ni noción de la estabilidad. El futuro ese siempre parece tan lejano... Sé que no puedo ser tan hippie, ni tan pendeja. Pero siempre pienso en un pasaje ficticio y digo: bien, eso sería lo mío... creo. Siempre creyéndolo.
Una mañana de invierno me despierto, me hago un café. A mi alrededor libros y libros, fotografías, telas manchadas con pintura, CDs. Miro por la ventana y los autos pasan rápido, pero yo estoy ahí, calentita, en mi monoambiente, tranquila. Sola o bien, con quien también me haya inventado, tirado en un colchón, tapándose la cara con la almohada para que no le joda el sol.
Un bajón pensar en que hay que vivir de algo, o ser el algo para que vivan otros. No sé, me siento re mecanizada, no sé qué estoy haciendo.
Me gusta el "desorden", las camas deshechas, una taza sucia, las velas consumidas, los ceniceros usados, la ropa vieja, las hojas de los libros amarillentas. Todo eso parece tener mucha más vida e historia.
Nótese que la adultez es para mí un espejismo. Me puse a pensar en eso. Siempre estoy en el subibaja. Grande y pelotuda.

domingo, 2 de mayo de 2010

Después de todo...

Cerraría todas las puertas y te sacaría una foto.
Haría café y te miraría de reojo, atravesando en diagonal la cocina.
Me acostaría en el piso a dibujar planos en el techo.
Y te sacaría una foto. Como una vieja volvería a decirte que creciste, que estás grande, que estás alto, que te cambió la voz: que estás más lindo. Y a tu espalda, otra foto.
¿Más café?, ¡te estaba esperando!
Ahora, con las puertas cerradas, digo que enloquecí un poco, sí.. pero que soy la misma. Tengo algún moretón en la rodilla y fumo.
Y si te volvés a escapar entre frases trilladas, nomeolvides y esas forradas... mínimo tendría una foto.
Querés que esté bien. Tan patético y tan trillado. Para vos un catálogo de excusas, un par de pelotas, el entendimiento, un curso de originalidad, y todo mi afecto. Porque te quiero.