Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

jueves, 27 de mayo de 2010

El ilusionista y la lata de coca dietética

La máquina no paraba de echar espuma. Parecía enojada conmigo, me estaba ahogando. Las burbujas explotaban en el aire y me ardían los ojos. Olía a flores. O a detergente con olor a flores. Resbalaba y el gusto a jabón en la lengua me hacía escupir.

Estaba tapada, hecha un muñeco de espuma. -La chica de las espumas- dijiste - la nariz de la chica de las espumas-. La punta de mi nariz seca y helada. Tiraste de ella como para arrancármela, me paré, salí, y dejé de ser esponja.
Creíste en mí. Chorreé agua sucia por el camino. Pediste dos boletos, elegiste las butacas, me invitaste una lata de gaseosa y pastillas de menta sacadas de otra máquina. Dijiste que la película parecía ser pésima, me acurruqué en tu hombro, casi seca. Me diste un beso. En el estómago la efervescencia de la menta y la Cocacola me explotaron el sistema. Me sequé, endurecí, tomé la forma de tu hombro.
Te equivocaste: fue la mejor película que vi en mi vida.

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