Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

lunes, 16 de agosto de 2010

Por mirar mis Rolling Stone

Ahora entiendo por qué no dormías. Ahora entiendo, mierdas. Al menos se me ocurre algo. Son las 4:24 AM, y no estoy durmiendo, cosa obvia.
La locura de la tijera. Léase, me senté en mi cama, me acerqué el revistero, y empecé a recortar. Recortaba y de paso le pegaba una ojeada a las revistas. Otro de mis errores: ojear revistas. Todo esto lo pensé mientras iba pasando las páginas, páginas grandes, y me daba cuenta de que de todas esas oraciones sólo había leído las que estaban en letra más grande.
La letra chica a veces me ahoga un poco a primera vista. Y como estamos en época de ahogo, bueno, leí. Estuve leyendo un rato hasta que me tenté y recorté otra imagen. Recorté una imagen de un cielo muy celeste, alguna nube casi transparente y un rayo de sol. Una imagen linda, me pareció, para ver todos los días aunque sea pegada en mi pared con cinta del papel.
Y de todo lo que leí algo me empezó a hacer mella. ¿Mella qué? Quiero decir que me causó impresión, me afectó. Quiero decir que me hizo mella, porque me parece una frase que suena. Así, una de las cosas que leí fue una nota a Syd Barret. Él estaba diciendo unas cuantas cosas y dijo que en ese momento le encontró explicación a cosas de la cotidianidad, que cuando uno está desocupado tiene más tiempo para dar explicaciones teóricas acerca de eso, por ejemplo.
Bueno más o menos digo que me resultó familiar respecto a mi tiempo libre, porque inconscientemente estoy analizando a fondo todo.
Ahora entiendo, decía. Conocí a un chico que trasnochaba todas las noches. Dormía poco y nada, lo hacía a la tarde o pocas horas al mediodía. Llegaba tarde al colegio, dormía en mi cama. Yo podía dormir ocho horas de noche, y dormir tranquilamente una siesta con él con el sol dándonos en la cara.
Resulta que creo que ese chico tenía sus inquietudes, de las buenas o de las malas. Escuchaba buena música, leía y bajaba muchas cosas por internet. Veía videos. Eso lo tengo grabado porque era algo que yo no entendía. Ver videos, esperar a que carguen.. no era lo mío. Los conciertos en vivo nunca me llamaron demasiado la atención. Sí, nene, yo, señorita amante de las versiones de estudio. Tiempo nada más que para eso. Él tomaba capuchino, mate con café y untaba galletitas con paté, a cualquier hora. Todo a cualquier hora. Eso era, una disponibilidad y un espíritu que me mataba, de no entenderlo, de decirle "no te conozco", "ajustá tu tiempo, ajustate al mundo" y tal vez "acostate conmigo", "durmamos", yo le pedía que durmiera: por favor dormite. Y yo abría los ojos, ahí estaba él, mirándome, escribiendo, garabateando algo. No se dormía. Yo tenía mi siesta inmunda, mis horarios, mis corpiños armados, mis no sé cuántos abdominales por día y mis 10 en todo. La porquería de la rutina, no niego que necesaria, tal vez mucho más sana que como vivo ahora. Lo que puedo sentir, con MUCHO gusto es un acercamiento a este fulano de mi vida que tenía estos comportamientos que tanto chocaban conmigo. Ahora que lo descubrí puedo disfrutar tranquila de mi insomnio, y si pudiera recortarlo a él con mi tijera para poder verlo todos los días, pegado con cinta en mi pared, lo haría. El privilegio de tenerlo al lado de Jim Morrison, y podrían ser mis dos amores platónicos.

6 comentarios:

  1. Me encantó, un beso jor.

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  2. Yo ODIO la rutina. Me gusta hacer lo que se me cante cuando se me cante. Lástima que la mayoría de las veces no se puede -.-'.

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  3. Tengo hiperkinecia.. Nunca dormí bien.

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  4. "Si las puertas de la percepción fueran abiertas el hombre percibiría todas las cosas tal como son, infinitas".

    que grosos los doors

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  5. muy buen post :)
    y muy lindo blog :)
    gracias por pasar por el mio!
    besotes!!

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  6. Tierno el final. y sí, viste como es eso de la mente voladora capaz de recordar cosas semejantes con el solo hecho de recortar una revista..

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