Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

jueves, 19 de agosto de 2010

Un bollo

La tía Celia me encaja el plato de bollitos en la cara. Huele rico.
—No tengo hambre— hago una seña con la mano.
—Estás llena de amor— me dice la tía Celia.

Y una tiene que ser cortés. Llena de amor.
Una tiene que hacer como si nada. Como si estuviera tomando el té con la Afrodita, con Proserpina o con la mamá de Urano. Ignorar los ruleros, ignorar el saco con pelos de gato, ignorar que acabás de acordarte de que justamente ... no.


—Dame, dame. Que me como los bollitos

Sí, bien. Dulce. Una cocción justa. Pero no se compara.

12 comentarios:

  1. Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

    Saludos y un abrazo.

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  2. jejeje me encantó la foto!
    Hay algo mejor que tomar esos tés?!

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  3. el psicólogo me dice que tome té... pero no lo hago. no me gustan.

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  4. Celia, como mi madre! Habrá quedado algún bollito para enviarme? que hambruna!

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  5. Y noo.. no se compara ¿? Sino sería re fácil llenarse.

    Gordito feliz decía el dicho .

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  6. El té me da ganas de vomitar.
    Me quedo con los bollitos.

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  7. qué ricos que son los bollos, yo tengo ocho tías y ninguna me hace bollitos. Y sí, la vida es cruel.

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  8. que genialidad este blog...

    voy a seguirla.

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