Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

domingo, 5 de septiembre de 2010

En otras venas


Apagás la luz. Esa luz incandescente que queda medio prendida, medio brillando.
Quedó medio brillando.
Mirás la luz, se hace chiquita e ilumina un humo dibujando algo. Ajustás la vista. Ojos del oriente.
Un humo como venas. Como las venas de un árbol o como las venas tuyas. Un árbol de humo, pensás que es irónico.
Sacás aritos de humo de tu boca. Te paraste y movés las caderas a un ritmo cualquiera, un ritmo que no existe.
"Así que pensás que podés distinguir el cielo del infierno, el cielo azul del dolor".
O algo así. Una música que podría prenderte como una bengala y volarte en cincuentamil pedazos y querés llenarte más y más de humo, de humo, de humo. Querés escupir fuego. Ojos de oriente, ya casi no ves la luz. Ves algo verde fluorescente que se hace cada vez más ténue y te preguntás si realmente está ahí desatenuándose o son tus ojos que fallan en la oscuridad de tu habitación. Nomás parada moviendo tus caderas. Aritos de humo. Vos ves la luz, y no distinguís nada más. Ahora ya cerrás los ojos y tirás la cabeza para atrás, sentís la punta de tu pelo sobre la cola, tu piel fresca y el pelo suave; te imaginás la misma habitación llena de árboles de savia. Pensás que es irónico. Escupís fuego y seguís sacando luz. Tenés los brazos a los lados de tu cuerpo, los pies sobre el suelo de parquet, las paredes apretándote, podrías bailar tan lindo al ritmo de la mismísima marcha fúnebre y hacerte cuatro fliflá con la reputísima marcha nupcial. Estás bien.

3 comentarios:

  1. Me gusta tanto la forma en la que escribís que a veces no sé que comentar, como ahora.

    ResponderEliminar
  2. A bailar la conga con las tripas :P

    ResponderEliminar
  3. Esas fueron una de las mejores palabras tuyas que he leído.

    ResponderEliminar

*