Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

lunes, 29 de noviembre de 2010

Por estas paredes que aplastan

Viste que a los nenes cuando les pasa algo les sale caretearla bien. Al menos yo de chiquita me ponía a hacer cualquier cosa. Insistentemente. Golpear con el dedo una madera, armar y desarmar un muñeco de plastilina, pintar, pintar, pintar hasta agujerear la hoja, tratar de hacer la vertical contra la pared y aguantar un rato largo, o pedir mamá mamá quiero quiero esto esto esto esto y no parar de pedir un caramelo masticable cuando lo que más quería era ponerme a llorar. Siempre me acuerdo de esa sensación en los cachetes, tirándome para abajo y yo haciendo una fuerza super heroica para poner carita de gila.
Moria dice "si querés llorar llorá". Obvio que no le hago caso a Moria, ni por asomo.
Me hice la idea de lo que es caminar con un embudo en la cabeza. Un embudo gigante que desemboca justo encima de uno. Como si de golpe se fuera al carajo la gravedad y se me cayeran uno por uno todos los cuerpos celestes. Y empezaran a pesarme y ya no fuera esa heroína pendeja que podía levantar la cara aunque todo pesara como dos anclas.
A veces quisiera que mi cabeza se desprendiera un rato, tirarla con asco, como a una bola de bowling.

"Nunca subestimes el poder de negación"

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cuando miro tus ojos!!!!!!!!!!!

Así vas a tirarte al pasto. De cabeza. Un clavado magnífico en la tierra. Vas a ser un avestruz. A mí no me gustan los avestruces. No me gustan las aves. Es horrible admitirlo pero no me gustan mucho. Salvo algún que otro pajarito de colores. Sino en general, me causan rechazo.
Imaginate salir de un huevo. Más bien imaginate lo que debe ser estar adentro de un huevo. A qué oleran esas paredes finitas. Olor a huevo. Claro. Si uno hiciera fuerza como para hamacarse y tratara de girar... ¿cómo gira un huevo? Desde la bajada del barrio, tirarme adentro de .. un huevo. Para romperlo.
Eso que no me gusta romper los huevos. Me gusta romper MI huevo. O tirarme al pasto de cabeza y llenarme la nariz de tierra. Un clavado. Que me suena a tanga. Las tangas también me gustan. Cuanto más desnuda siempre es mejor, ¿no?. Por eso el invierno no me gusta, por el tema de parecer un muñeco de nieve y tener que andar moviendo todo el cuerpo para poder mirar si viene un auto y cruzar la calle. Que cuando me abrigo, me abrigo, eso sí. Del verano también tengo mierdas para quejarme, como de todo. No siempre se está bien. Qué pedazo de eufemismo. Nunca se está bien. Bueno, visto y considerando que no tengo idea de qué coño es estar bien puedo decir que sí, tengo momentos de plenitud. Generalmente son a las 5 de la mañana cuando me fumo un cigarrillo mirando por la ventana y escucho música que me hace picadillo. Miren a la tipa, encuentra la plenitud poniéndose a llorar como una maricona, sola, solita sola. O tal vez caminando a la sombra. Siempre con música.
O música o libros. De eso depende básicamente mi estado. Ya hablar de compañía es hacer una bola de nieve y tirarme en trampolín desde la base de mi propio cerebro a una pileta de gelatina con vodka. Hablar de relaciones personales es hacer una torta de barro juntando toda la tierra del mundo y escupiendo de a poco para poder humedecerla toda y darle forma de pastel con forma de corazón y llenarlo de velas, ir soplando una por una y etc, etc. La historia de la buena pipa, el pozo que va hasta China, tu mamá en camisón comiendo arvejas de una lata... y esas cosas.
Porque de eso no sé nada. Y a cada rato quiero intentar saber más y viste cuando más querés saber te das cuenta de que sos un pedazo de ignorante y te faltan montones de vidas para -tal vez- llegar a entender por qué se para un puto pito.
Lo lindo de las aves es que algunas hasta pueden volar.

20/11/10 "Estoy en el pasto y me clavo una espina en el pie. Me la saco, la sostengo con las uñas y la miro. Acabo de darme cuenta de que siempre tuve la concepción de que las espinas "se nos clavaban", como bichos, como un ataque. Entonces me avivo de que resulta que son inanimadas, así que en realidad las espinas me las clavo yo, con mis propias fuerzas"

martes, 16 de noviembre de 2010

Abrí el paraguas


Quejate del tiempo, dale.
"Hoy estaba re lindo... y se puso a llover"
Vas a decir que el tiempo está loco. Que no sé qué, que cómo es que funcionan las cosas.
Te voy a decir que yo tampoco sé cómo llegué hasta acá, ni siquiera sé en qué momento un fósforo realmente se enciende. No suelo entender nada, no cacho procesos, los vasos se rompen, y qué te vas a poner a llorar, por el puto vaso, la puta mierda que habrá tenido adentro. Chupá el piso, no jodás.
Te voy a contar algo. Cuando era más pendeja quise inventar un color distinto, porque soy una eterna disconforme, porque quiero algo nuevo a cada rato, porque me encanta lo extraño, porque es interesante probar. Por todo eso me ensucié las manos de témperas de colores.
Un plato transparente y yo pasé los dedos unas cuántas veces haciendo espirales de color, amarillo, rojo, azul, fue apareciendo verde, violeta, naranja. Iba a pasar algo, yo sentía que iba a lograr mi color, y se fue poniendo oscuro. Se fue poniendo marrón. Ni siquiera era marrón. Era cualquier cosa pero no era un color. Y era espiral, oscuro, indistinguible. Lo miré y pensé que era un color parecido a la guerra.

(y si llueve dentro de casa, qué vas a hacer, mala suerte)

sábado, 13 de noviembre de 2010

Ni siquiera de cerveza


La situación es que me quedé en casa porque no tuve ganas de salir. A eso de las 12 de la noche me agarró un sueño bárbaro que era perfecto para aprovecharlo, pero no dormí.
Hacía algunos días que estaba como fuera de sintonía con no sé qué. Me pregunto ahora qué es lo que estuve haciendo estos días y la verdad que no sé ni qué hice porque fue como que estuve reptando un rato, otro rato panza para arriba. Algo así como un pollo al espiedo asándome en mi propio jugo, con una efervescencia casi pareja, rabiosa, inyectándome depresión auricular de una manera emocionante, fermentando, subiendo como al hervor y de golpe se rompió todo, todo, todo, y bajé y volví al frío de mi sintonía de otro tanto no sé cuánto pero al menos ahora conecté con papel, tinta, música para reirme, naturaleza viva.
Necesito hacerme un arito en la nariz, o tirarme en rollers desde la bajada de 33 y lastimarme una rodilla.
Hace un rato en una novela leí a un personaje que decía algo sobre la palabra NUNCA y pensé sí, la concha, es un bajón!! Después escribí al reverso de un folleto de lencería 2x1 "parecés la frescura, la humedad del pasto a la mañana. Hay una palabra para describirlo, es el nombre de una chica con nombre de canción, una canción que me gustaba y que ahora detesto", y " te miro como desde la playa, una estrella yéndose en la noche, pido tres deseos, ya tu estela, y no alcancé a pedir ni uno. Fugaz, brillante, ardiendo, sé que adentro tuyo hay químicos que explotan, pero desconozco las sustancias, apenas puedo imaginarlas. acercarme a través de una botella de Coca Cola usada a modo de telescopio"
Lo doblo minuciosamente. Alguien me dijo que hay un límite en el número de dobleces que uno puede hacerle a un papel, como tantas otras cosas: no me entra en la cabeza. Como estoy harta de mis dudas y de las mierdas cuadradas, mejor lo hago un bollo y otro bollo conmigo, esperando a que vuelva el tan lindo sueño.

me encanta correr con este tema

lunes, 8 de noviembre de 2010

Pandora

No sé por qué tengo la puta tendencia de buscar signos en todo, gestos, y también siempre espero algo, quiero guardar un pedazo de cada cosa que me pasa. Amo los detalles, es decir, cositas como lunares ajenos, palabras al aire, caramelos preferidos. Tengo en la mente cosas que tomé casi como robadas, a veces pienso, con cierta ironía, qué pensarían los dueños de esas cosas que yo voy recordando si supieran que mientras miro el techo los estoy imaginando de una manera tan absurda que me sorprendo. Soy una cabeza de biblioteca. Soy como un museo de giladas que tengo en la cabeza apiladas una encima de la otra y a veces me dispongo a ordenarlas de manera minuciosa. Entonces descubro la parva de cosas que tengo acumuladas en la memoria y quiero hacer algo con ellas, o eliminarlas, o bien usarlas para algo productivo, pero por favor, dejar de tenerlas para ocupar lugar porque aunque me siento llena, me siento vacía.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Reverendo pelotudo, terapia y margaritas

Evidentemente usted no sabe de qué está hablando.
No, ahora, escúcheme. Sí, lo trato de usted.
Tranquilícese.
No, no puedo medicarlo. Pastillas no.
Quién le dijo que soy médico. Acá tomamos las cosas con seriedad.
Si quiere puede recostarse.
Eso, sonría. Pero claro, hombre, puede sonreir. ¿Desde cuándo la censura? No, no quise decirle nada de eso. Usted venga y cuente, pero tranquilo.
Ante todo respeto. Claro que sí.
Este espacio es mío, pero también es suyo. Vaya, bien adentro, vuelva con eso que decía.
¿Que los ojos qué? ¿La forma de las uñas? Lo ha lastimado. Ahá, veo, qué piensa de eso, le duele. Verdad que duele. Así que le gustó. Le gustó lo de las uñas. Al menos una marca, dice.
¿Más los ojos? Así, redondos y todo, dice que lo ha rasguñado con los ojos. Eso no es físicamente posible.
Dice que sangra. Qué dice usted, hombre. Cuénteme más. Dónde sangra. En alguna parte virtual. En las órbitas de qué cosa que gira. Usted gira, dice. Paralelo a ella. No encuentra la forma de cruzarse en su camino. Bien, lo sigo. Para qué vino.
Ah, no. Que no sabe responderme a eso. Acaba de responderme.
Levántese, hombre. Párese. En estos casos lo mejor es que se vaya, que lo piense mejor.
Sí, que lo siga pensando. Vaya, piense. O en otra cosa. Nada le oprime el pecho. Qué dice. ¿Como un chaleco de fuerza? Yo no veo ninguno.
Pero párese. Eso, eso mismo.
Sienta el suelo bajo la planta de los pies.
Siempre lo va a sostener ese suelo. Hombre, qué dice.
¿Qué cuelga de dónde?¿De los ojos de quién?
.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Primero de noviembre, y algo así!!


"Cada día que me levanto es domingo. Cualquier cosa en mis ojos no va más allá. En la radio suena lo de siempre, y ¿de todas formas, qué es un "wonderwall"? Porque mi interior está afuera, mi lado derecho está en mi lado izquierdo, porque estoy escribiendo para alcanzarte, ahora."

(¡¡Y ni siquiera puedo escribirrrrrrrrrrrr!!)