Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

lunes, 28 de febrero de 2011

Sonajero en mano



















Por todos los medios:
respiro
no pienso
me hago la que no pienso
me hago la que respiro, me escucho respirar, pienso en latidos,
amo los grillos que vienen cantando
gira que gira, mundo en la almohada
agujas de reloj y de brújula en las manos,
por querer condensar en tiempo y en espacio
respirar es cuadrado
pensar es de cesárea
fingir es morder y masticar mermeladas
¿y dormir? ni hablar, de ricos
de dioses o de genios
por eso me atornillo a una cama dura
y me obligo a pensar en vacíos, en blancos, en montañas altas nevadas bien frías calladas guardadas en un frasco transparente y canto,
canto algún lullaby para no decirme nada
círculos de lágrimas en papel de celofán como caramelos ácidos,
que los grillos suenen y en el vidrio, crash
pido un deseo, hago alguna promesa finita como un cristal.

martes, 22 de febrero de 2011

Reloj de plastilina

Tictactictac, si el tiempo no existe, vamos a esperar. Y que, por un arcoiris o trepado de los pelos de alguna tal Rapunzel baje del cielo algún duende feliz a contarnos la historia de la buena pipa.
Blablablá, no puedo dejar de decirlo, que me gusta tanto andar en auto ajeno con la ventanilla baja.
Y que Jajajá, no puedo dejar de reírme, de cómo me reí al lado tuyo y al lado de nadie. Que hasta me río sola y me gusta estar así, aunque
Z z z z, los bostezos me hacen perder este hilo que intento enhebrar, dar en el clavo, decir exacto lo que quiero decir para que se entienda.
Viene y va, viene y va, yo sé que digo muchas cosas en apenas un minuto y como flechas o balazos, pocas veces en el blanco, mucha esquirla, perdoname, cómo me gustaba eso de que un día nos íbamos a matar.
Lo que va pero no vuelve es justamente el disparo. Y una vez que dije blanco no hay negro que oscurezca o tache las mierdas que digo.
Para eso, 1 2 3 4, cuento pienso tomo conciencia de que sí existe otro hilo, entre una vida y otra, no es cualquier cosa decir, decir cualquier cosa tampoco. Quiero puentes y no nudos, prendas frescas o abrigadas, lana que no pique, comodidad de los cuerpos, género y color tambien.
Si pudiera, paso a paso, enumerarte qué pasa:
Lalalá, siempre hay canciones que me gustaría grabarte. Tatuártelas en el cráneo, invadir un poco esas conexiones eléctricas. A ver, a ver, cómo es que funciona. Qué pasa si desconecto, si aprieto un botón u otro.
Bipbipbip, ¿robotizado? Pero entonces ¡no te quiero! Fuchi, algún amor trillado. Antes prefiero reírme, con el culo en el asiento, con la ventanilla abierta, a tu lado, lado sola, en sintonía, justamente con la
décima centécima enésima, cosa que nos diferencie, que genere espacio, distancia, para tender ese puente.

sábado, 19 de febrero de 2011

Parte partida

En un rato se pone el sol por tu ventana
mirás la calle recta desde el parquet, consultás horas, dormís cruzado
caminás alrededor de la cama.

Qué tanta música, ya se acabó, cenaste gratis: comiste rojo y un té de hierbas.
Libro que avanza, colección de horas
de minutos como hormiguero.

En un rato sale el sol, por tu ventana, te deslizás lento: patas afuera, torso abrigado y en alpargatas.
Te vas, silencio, ninguna llave. Fuego y cerveza, diciendo quiero. Yo quiero quiero, ser parte parte
de alguna parte.

martes, 15 de febrero de 2011

Amarillo verano naranja otoño

Porque quiero ver en tus ojos una juventud que no hay.
Me gustaría que creas en esto que veo yo, a través de una nube caleidoscópica. Te atribuyo un destino de bicicletas, a dónde ibas esta tarde, vestido de negro a la luz del sol.
Casi se ponía, él, el sol, caliente y rojo sobre la esquina en la que desapareciste, te fuiste quemando, fundiéndote al cielo de venas anaranjadas y olor a verano como fritura sobre el asfalto. Desapareciste, te fuiste, estabas, y ya no estabas. Es que te veo, te vi, te hacía, si ya no ibas entonces no eras porque no sos y nunca existías. Y por las calles te vas, te vas, subís, bajás, bien sos el sol, o bien: helás. Eran mentiras esas arrugas cuando sonreías, y sonreís, se te siguen haciendo y sigo pensando en las bicicletas, en la carrera, en la velocidad que debería alcanzar para hacer que vengas , existas, seas. Joven, entero, luminoso como un prisma diciendo colores bajo el sol de mi sombrilla. Pararrayos de platonismos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Copa























Tengo tiempo para
ujumujumjumjumjum
yo sólo sola sólo
tengo tiempo para
pensar pensar pensar decir mi amor, mi amor ya es mío
escribo amor eme eme i.

Cuando me quema, sol sol, la sí
cuando me quema el sol, toda cueros
efervescencia, cabeza
pierdo el tiempo, tengo tiempo tiempo para perderlo.

Conciencia metódica, ordenadita
laxa de a ratos, chicle masticado
sesos dulces agolosinados, de noche emborrachados
amasados, desplazados a otro cuerpo.
Conciencia tengo para perderla
Cabeza redonda para rodarla
doler domingos, pensar el lunes, quejarse el martes, aceptar jueves
romperse viernes
temer los sábados.

Baldozas tengo, brillantes duras
resbalo, caigo, golpeo
rodillas redondeadas, golpes morados
moras de árbol, árbol, árbol.
Olas, olas y olas, un árbol en medio del mar.

Verde vida verde mía
verde quién te quiere
quiere verte, verde avivado
atajando caídas, pasto, colchón
para dormir siestas, árbol, maleza
de tanto buscarte, sostén mío
clorofila
de tanto buscarte en medio del mar
a veces creo que me voy a ahogar.

Me gusta porque
tengo tiempo, tiempo
tiempo para buscar
no te quiero vegetal, verde
verde, te quiero animal.

viernes, 11 de febrero de 2011

Ambiente

Tan linda la tarde.
La vieja prepara verduras en la olla a presión, la casa huele a cosas dulces.
Ordenamos galletitas en latas nuevas. Etiquetamos semillas.
De feria y camino, de un pedazo de antes y una lista para más tarde, más flacas que mañana, más blancas, de a poco, se va se va la tarde. Rosa el cielo y después púrpura. Una luna suspendida. Muchas fuerzas. Gira olor a remolacha, tiñe del mismo violeta el agua, vapores al techo. Qué lindo el cielo.
La vieja habló despacio, dijo bien fuerte. que estamos creciendo, que bien o mal, que azúcar o sal, mientras podamos vamos a cuidarnos de no dejar los sentidos de lado para preocuparnos por lo vacío y oler podrido donde hay humano, donde hay sudor y flujo sanguíneo.
Me gustas viva, de vida en serio, de aceptar arrugarse, ponerse cano, y rebalsar estantes de libros y recuerdos de viajes, dijo la vieja, habló despacio, pero ella es fuerte. ¡Qué linda voz!

martes, 8 de febrero de 2011

Llenando la taza

Hecha un bollo, y no me toques. Te dije un día que las sábanas viejas y las cortinas gastadas a la mañana son mi bálsamo. Que tal vez me despierto sola, y la mañana me complementa así. Que si me levanto por la mitad, o medio vacía, si tuve un sueño raro o me desperté antes de tiempo, preguntándome dónde, cómo cuándo, el aire que hay me va llenando de a poquito, y si salgo a caminar puedo cargarme de sol, nomás, que desayunar sóla es un lujo que me gusta darme. Armo mi bandeja con tantas cosas. Camino en patas. No te gusta entender que me levanto una hora antes. Me gusta renunciar a dormir más para vivir un poco más.
Te dije que siento que si no hay mañana no hay tarde. Siento que no la hay, o que la hay un poco menos. Quiero estar una hora en el comedor, con el televisor en silencio, ojeando el diario o leyendo un libro. Con suerte, apurada, encuentro sin hacer el crucigrama y entonces parece perfecto.
A veces me río del horóscopo, otras siento la tontería del dejavú. Otras tantas, casi todas, pienso en alguien. Si no sos vos, igual te pienso. Qué pensarías de mi pensar si... Bueno.
Aprendí a levantarme sola y saberme así, caminando a cualquier parte, buscando nada, volcada al asombro. Si pasa un tren puede ser feliz, si está lloviendo y sale sol, un aroíris, el absurdo. Si llego tarde siempre es culpa mía. Buenos motivos.
Voy como un trompo. Vos me sabés. Girar conmigo a veces te gusta. Otras da asco. Yo ya te digo, y no digo nada. Porque como trompo, quiero verte, quiero alejarte, quiero encontrarte y agarro otra calle. Esquivo tu esquina y me pregunto qué pasará allá adentro, adentro de adentro y adentro tuyo. No quiero saberlo y entonces pienso si después de todo, en la cama, en cualquier parte, sobre todo en las mañanas, despertarme así no será mejor.
Que no me toques más, ni siquiera con palabras. Que si estoy cansada me dejes dormir, que si quiero levantarme no me importe nada más que eso y que lo haga para levantarme. Por mis mañanas. Mis tazas de café. Vos tenés una fuerza que me hace reir, que me hace llorar y movilizarme. Pero no es tuya. Era mía por vos. Es mía, porque sí. Nada más que porque el planeta va a seguir su curso, y no me gusta ser una estaca, menos me siento un eje de nada. Será que por eso ando así de abollada, como las sábanas. Así de fresca, por las persianas.
Por un ratito!

jueves, 3 de febrero de 2011

Mate mata matutina

Dejé las puertas abiertas, y el ruido del viento que va. Viene y golpea los marcos, no quiero que te despiertes. No quiero que nada se venga abajo, que el golpe desmorone pedacitos de pared a los costados de la madera. La madera está nueva. La casa, abajo. Parece más baja o el cielo bien alto, y las puertas abiertas, las puertas abiertas para que pases. Que si amanecés despacio y abrís los ojos, no vas a estar sólo, menos encerrado. Yo del otro lado hago hueco el almohadón, esponjoso el respaldo del sillón, enveneno un café con tanto dulce que derrite gargantas.
Bato con cucharita y escucho el reloj. Velo tranquilidades y atiendo el teléfono, hago silencio, hablo con señas y no me ven. Especulo horóscopos, me voy a los astros. Anillos, saturno, como cornisas. A dónde se cae desde el espacio.
Camino en puntitas, desayuno amarillo entre las rendijas. Entre las rendijas, miro y me pellizco las uñas. Se hizo de día, chicharras, gotas en las frentes del microcentro. Vos, tan tranquilo. Anesteciado. Que el viento cierre esas puertas, que quedes aún más aislado. Odiaba levantarme sola. Dormía hasta que algo sonara. Ahora duermo hasta que algo duela. Dolió temprano, quemó a tornados. Esas puertas nuestras que dejo y dejo, para esperar. Y entre tictac, cucharadas, cremas para la piel y un encendedor, me vine a desesperar.
Para ver si decís chau, o aunque sea, y yo tal vez no quiera...
te despertás.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Back in algún color, cualquiera, o todos

Como nueva o como usada. Descansada o más bien sumamente cansada.
Poniéndome a reponerme (más que nada).
Wow, tengo tanto para decir que no puedo organizarme la cabeza como para largar alguna más o menos coherente. Todo lo que tengo es tan importante y parece re nimio si lo escribo. Me gustaría lograr transmitir un 0,000000000000000001% de lo que realmente me "pesa" a mí todo.
Estaría lindo, pedirte (por favor, y si no es molestia): figurate, a modo de ficción, cuál es mi visión de las cosas. Cómo me gusta viajar, cómo me entristece la distancia, qué bien me hace el aire, cuánto pensé en tantas cosas, qué me hizo llorar, cómo se siente llegar.
Laburito.
Así como hacer y deshacer valijas me cuesta tanto, tanto hacer orden y tanto más mantenerlo... así estoy ahora. De madrugadas, de guerra al insomnio y a la ansiedad, de reforzar tornillos para lograr cierta rutina, que a veces, al menos yo: necesito.
Una foto significativa de mi feliz Mar del Plata. Significativas caras de parto normal & bombachas sin elástico.
Bienvenido 2011 si es que algún día (me) empieza. O más bien, me lleva puesta!

"A lo mejor escribir no sea más que una de las formas de organizar la locura"
Isidoro Blaisten, Cerrado por melancolía (1982)

De una percha, Jor.