Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

martes, 15 de febrero de 2011

Amarillo verano naranja otoño

Porque quiero ver en tus ojos una juventud que no hay.
Me gustaría que creas en esto que veo yo, a través de una nube caleidoscópica. Te atribuyo un destino de bicicletas, a dónde ibas esta tarde, vestido de negro a la luz del sol.
Casi se ponía, él, el sol, caliente y rojo sobre la esquina en la que desapareciste, te fuiste quemando, fundiéndote al cielo de venas anaranjadas y olor a verano como fritura sobre el asfalto. Desapareciste, te fuiste, estabas, y ya no estabas. Es que te veo, te vi, te hacía, si ya no ibas entonces no eras porque no sos y nunca existías. Y por las calles te vas, te vas, subís, bajás, bien sos el sol, o bien: helás. Eran mentiras esas arrugas cuando sonreías, y sonreís, se te siguen haciendo y sigo pensando en las bicicletas, en la carrera, en la velocidad que debería alcanzar para hacer que vengas , existas, seas. Joven, entero, luminoso como un prisma diciendo colores bajo el sol de mi sombrilla. Pararrayos de platonismos.

4 comentarios:

  1. Tienes razon, esos colores representan a esas estaciones.

    un abrazo.

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  2. ¡Final barbárico, sublime y Platonal!

    Saludos Saramaguianos.

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  3. "Pararrayos de platonismos."

    Muy bueno.

    Yo me enamoré de un ciclista anaranjado.

    Por cierto, el título es sublime.

    Abrazo!

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