Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

sábado, 9 de abril de 2011

Tripeando


Encarar la noche siempre viene a ser ritual y me encierro en mi pieza, me pongo la ropa y me miro en la ventana. Meto cosas en la cartera, junto billetes de a bollitos. No sé para qué tengo billetera. No sé por qué salgo con tantas pulseras. Y me miro en el espejo del pasillo. A veces el celular suena y tengo cosas para hacer, a veces estoy esperando mensajes que nunca se escriben, al final no suena nunca aunque suba el volumen y haga todos los intentos. Nada. Miro la hora, me miro al espejo, tal vez me peine un poco. El pelo largo me está sacando las ganas de vivir, me lo hago un nudo y me recorto el flequillo de forma indiscriminada. Casi que me talo la frente. Algún día me voy a pegar un hachazo arriba de las cejas en un intento de emprolijarme la pinta y ese día, lo que va a pasar es que me voy a morir desangrada.
Me aburro de verme y dejo de mirarme. Y de noche no me miro. No sé mucho si soy, o no soy, o cómo soy si soy, por eso me sale así. Y me tomo un taxi, pienso en cosas que me hacen reir pero en la radio pasan reggaetón y se me van las ideas. Miento si digo que no muevo un poco la cabeza y tamborileo sobre los asientos plastificados.
Pienso en plastificado, y en taxis de noche, y claro, tienen que estar armados contra chicas que vomitan en los coches. Yo no soy de esas chicas. Yo soy de las que cuando se sienten mal reprimen hasta el vómito.
Calladita la boca, llevo a cabo un procedimiento fino para no cruzar nunca mi mirada con la del tachero en el retrovisor. Rezo para que no haga algún comentario sobre el clima. O peor: sobre la droga en la juventud (siempre recurrente en los tacheros de fin de semana). "Vos igual sos una señorita". Siempre aclaran que no es que piensen que una también es una drogadicta. En qué quedamos, tachero.
Si le pido de fumar voy a tener que bajar la ventanilla y se me va a poner la nariz roja. Aparte, si me dice que no, ¿qué cara pongo? ¿debería enojarme?¿¿viejo puto?¿te convido, dale?
Meto el dedo en un pedacito de las medias rotas. Las medias siempre se rompen. Medias corridas vergüenza perdida, dicen las viejas y yo creo fielmente en eso, es una ridiculez pero es así, entonces odio que se me corran las medias. Qué monja, qué monga que soy de a ratos.
En fin que siempre son así. Mirarme al espejo. Nunca estoy igual en un espejo y en otro. Al final no sé bien cómo soy. Pero sé que tengo puestas unas medias corridas, y la vergüenza se me va se me va pero después vuelve y no se puede arreglar con esmalte de uñas.
Con suerte la música sea buena y la entrada barata. A veces gratis. Y con suerte una birra se tome de a dos. Y no pienso más en cosas que me hagan reir. Afuera hay muchas cosas que me hacen reir sin tener que pensarlas, no las pienso. Ya no me miro para adentro, nada de instrospección. Soy la del espejo del baño público, soy medias corridas, soyjorvergüenzas corridas, soy una que piensa en alguien y no sabe qué decirle, soy Jor mirada evasiva, Jor ojos grandes, Jor taxis plastificados. Algún día voy a vomitar en un taxi. Viejo. Se la debo. Y abrir la ventana y gritar ¡yo soy una señorita!

6 comentarios:

  1. Jajaja, me copó! lo de los comentarios con los tacheros es muy cierto, y me lleva inebitablemente a preguntarme si es que todos estamos programados tan pateticamente para decir y hacer lo mismo en ciertas ocaciones. SHIT. como sea, muy buena entrada. un saludo che.

    ResponderEliminar
  2. Me encantó. A veces tengo procesos mentales parecidos. Mente inquieta.

    ResponderEliminar
  3. Buena crónica.

    Pero esa imagen de talarse la frente y desangrarse es fantástica.

    Abrazo!

    ResponderEliminar
  4. divina entrada...
    divina vos por ser tan natural,
    siempre me pasa que me veo diferente en los espejos o que camino pensando que soy horrible y después me miro y cambio la postura y me digo
    "pelotuda creetela un toque más, dale"
    y uno nunca puede y termina hablando con el taxista de problemas amorosos y lo mal que está el país, ni hablar cuando antes de parar el taxi te diste cuenta q el taxista te fichó las tetas.

    ResponderEliminar
  5. me encanto, la prosa. yo creeo que le tendrias que fumar un porro con la ventanilla cerrada y porque no quemarle algo del plastificado al apagarlo, total sos una señorita...

    ResponderEliminar

*