Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

sábado, 4 de junio de 2011

cronotorpe *L*

Nah. Chabón, el tiempo es un choclo. Y todo lo que tiene que ver con el tiempo me parece un bajón. Digo: la espera es un bajón, la esperanza es un bajón, la tardanza es un garrón, la puntualidad una cárcel, los relojes de tic tac me la vuelan, los digitales son terrible luz en medio de la noche.
Aparte, cuanto más espero, desespero. Es un cliché vomitivo pero les juro: así. De golpe pierdo noción de lo que estoy esperando... En cuando viene me precipito, soy tan torpe.
Más de eso: es como una bomba de tiempo en las manos. O como la papa caliente. Qué hago qué hago con esa construcción mental esperanzadora esperanzada moldeada en mis ratos de ocio (que no son pocos)... Bueno, lo que hago es no decidir qué hacer, en definitiva, bueno, es como cuando se te cae algo encima. Uno inteligentemente planea a lo flash modos de escapar: paso a la derecha, a la izquierda, hacia atrás, me salvo el culo, me salvo la nuca, etc. Y terminás dándotela de lleno: porque para improvisar a veces necesitás más tiempo, un tiempo mental que de golpe se acota, entre el miedo, la incertidumbre, los complejos. La línea es cada vez menor hasta que es nada, y antes de que te salga humo de las orejas y los engranajes hagan clic, ya te partiste la jeta, o ya pasaste como novecientas veces la papa de un lado a otro, se enfrió, se arruinó, se cayó al piso y se hizo puré.
Claro que uno no esperaba hacer puré nada. Pero de batirla tanto se te pasaron las yemas.
Bajé.
Para bajar no necesito más de un minuto. Y necesito unos cuantos más para subir. O tal vez no, ¿ves? Es lo mismo.
Yo espero infinito.
Desespero enésimas...
Arruino en ff.
Evalúo en cámara lenta.
Soy torpe por siempre (hora reloj).
Cronometrame,
si bato un record quiero premio.
Espero premio. Y el tiempo apremia.

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