Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

viernes, 22 de julio de 2011

Charliemos

Charlemos, algo...
ponele: tengo sueño.
Es fija que cuando tengo ganas de estudiar tengo sueño. Me las arreglo con mis mecanismos para hacer falso contacto.
Y quiero escribir. Pero tengo sueño y, ¿sabés? Lo último que leí es sobre filosofía del lenguaje y marxismo. En vez de exprimirme como a un limón y sacarme una gotita de algo lindo que decir... siento que soy un limón trucho, un limón auto-esponja que se auto absorbió y resecó, pero bueno: como quiero escribir y es un capricho que un poco puedo darme, lo hago.
Y me pregunto también con qué fin y supongo, porque sería mentira si no lo dijera, que estoy "suponiendo" a algún lector ideal, algo, digo: alguien que me lee, ¿quizás?
Es una de esas cosas mías... por ejemplo, tengo mi diario y siento que me lo voy a meter en el culo y que no sé qué hacer con eso...
Algunas noches pienso en metáforas, en formas de expresar de algún modo, pero nada a lo bruto: pretendo una delicadeza tonta que se me hace eufemismo. Yo no quiero mentir. Ni ahí, menos a mí misma: la verdad es que a veces tengo tantas cosas que decir y estoy tan afónica...
No sé. Hoy estoy incapacitada pero tengo ganas de gritar.
¿Sabés de qué tengo ganas también?
De escaparme.
Tengo inmensas ganas de charlar.
Como que, bueno... tengo ganas de un pin pong de verborragias. Hasta cansarnos y comernos las palabras. Una glotonería. Me lo imagino dulce, aparte. Ya me estoy queriendo ir, aparte de por las ramas, irme de casa.
Esta noche me quedo. Es jueves y estoy de vacaciones, me sobró plata de anoche y digo bueno, esta es la mía: me voy otra vez.
Decido estudiar.
Decido que tengo sueño.
Me alegro al menos de haber decidido algo. De todos modos, me duermo y estoy acá.
Me siento en una clase de yoga queriendo estirar de más mis piernas, mi espalda. Tanto que tiemblo. De cabeza, bordeaux un poco.
Bueno no sé qué onda con el lector ideal. Estoy leyendo mucho de otras gentes y me encanta especialmente un blog. Me da ganas de charlar.
No sé. A los gritos, escupiendo. BLABLABLÁ! ¿qué me contás?
Medio embrutecida...
encuentro dulzura aún en
gestos tan toscos
que me hacen retroceder.

Pero quisiera acercarme.
Querer, sí, claro
quisiera.

Quisiera más que querer.

6 comentarios:

  1. A mí la verdad que estas cosas me encantan: los divagues, ese enfrentamiento entre el no tengo qué decir pero lo quiero gritar, aunque no lo sepa, aunue sospeche nomás que quiero decir algo, no sé, me agrada esa búsqueda.

    Entre tanto que uno escribe y habla, se hace.

    Sino preguntale a Marx.

    Qué bueno hablar con él un rato.

    "Che loco, te quiero decir esto: y blah"

    Con mate supongo.

    Bueno, saludos.

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  2. creo que te lee mas de uno.

    salú!
    y buena vida...
    f

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  3. yo tambien me quiero escapar, correr y charlar sin parar, desahogar las palabras atoradas en el pecho.
    Me gustó mucho.. Suerte!

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  4. Cuando te leí te imaginé frente mío charlando sin parar.
    Tuve ganas de pegarte una trompada.
    No me dejabas intervenir a mi.
    Hola mujer.

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  5. Charlar: algo que me sale tan mal cuando no es conmigo misma.


    Arriba la auto-charla (aunque la mayoría de las veces es nociva)

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