Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

jueves, 28 de julio de 2011

pin pong

Pongámosle Ariana, que sale de noche con su letra A de metal que le cuelga con cadenita fina sobre el pecho también fino, entre dos tetas de nada. A Ariana le preguntan cómo se llama, tal vez Ana, tal vez Agustina.
Le gustaría Ana, corto, de anacrónica, de analgésico, de Ana Karenina. An de negación:
No, me llamo Ariana dice y se va al baño, se mira al espejo y no sabe por qué, porque es aburrido, piensa. Aburrido como siempre, desinteresada nota que allí están sus ojos viéndose, viendo como siempre otra vez sus ojos infinitamente pero rebotando, nunca más adentro de los mismos ojos: quisiera ver cómo ve y no puede, tan sólo ve. Ni siquiera ve que ve. Tendría que ponerse a pensarlo, está perdiendo el tiempo y un An ónimo espera afuera ya nombrándola, ya llamándola, la espera quizá al menos nominándola: será la próxima, una más, una menos, una del millón o la elegida.
Esa es la duda y allí está el espejo y ella con sus ojos que no puede hacer nada más que verse y ver las cosas lindas y las que no le gustan. Quisiera ver qué esperan, anónimos, afuera, que ven, si ven, qué ven de ellos que ella no está viendo, qué se le está pasando: de las luces, del humo iluminado, de las botellas llenas que nunca se toman, de los que bailan, de las Arianas, qué.
Otra vez aburrida, rebota ante sus ojos. Se aburre, se acostumbra a su persona sola, a la que le tocó para mirar entonces. Al lugar asignado para conocer las cosas. Para leerlas; serlas, aborrecerlas.
Ya no quiere ver nada. Acá y allá hay cosas que quiebran, que marean, que ciegan. Y ella las elige, primero las selecciona, después las recepciona como energúmena y va
dice hola
olvidate de mi nombre
y de lo que está en mi pecho
yo también me olvido

y a los espejos
les doy la espalda.

3 comentarios:

  1. a los espejos nunca les doy demasiada bola cuando estoy solo, apenas la justa y necesaria.
    sin embargo, me fascinan cuando estoy con alguien. será que vemos en ese momento justo lo que queremos?

    salú!
    y buena vida...
    f

    ps: también me atrapan los espejos enfrentados, y su proyección al infinito, donde sabés que hay muchos otros yo pero nunca llegás a verlos.

    ResponderEliminar
  2. Es hermoso esto que escribiste!
    Qué bueno, tirarse de cabeza en estas letras, me deja menos, o más, alucinado.

    ResponderEliminar
  3. Una A plateada, con todo, parece llegar a ser más terrible que una escarlata. Pero la suerte, después de tanto ver, es poder decir 'olvidar'.

    Está bueno esto de pegarme una vuelta por acá.
    Saludos.

    ResponderEliminar

*