Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

lunes, 1 de agosto de 2011

purpuri

Llegó violeta. ¡¡Violeta!! Temprano pero de invierno. El cielo estaría violeta, azul, todavía otra cosa nada celeste. ¿Él se sentiría en el cielo? Él el cielo, él en el cielo...No sé... Pero vino y yo esperaba café en la cama, y no. Le salía vapor, visible, de la boca fría, de la noche, el cielo, purpúreo, me dijo Purpurina, brillante, levantate, brillate brillá y yo, yo me tapé con la almohada y le dije qué trajiste y él trajo todo todo ese hálito suyo, de vida, vapor visible, etilo. Vino. Y yo le dije: callate, estás borracho. Siempre lo estaba, siempre lo está siempre lo va a estar. Callate le dije, no estás en mí estás en el cielo, no soy el cielo y voy a llover. De los ojos lloro caliente y me pasa la mano grande, linda, y me dice que lloro caliente, y que lloro suave y que lloro jovencita y quiero llorar, llorar más y seguir llorando, como si mi calor fuera de mentira, porque, claro: cualquiera está tibia y lisa si se encierra, si se tapa con la almohada, si duerme mientras el otro anda subiendo y bajando y cambiando de color, por la ciudad de noche. Y con quién anduviste, pienso. Y qué tomaste. Y nada, nada, no paro de sentirme de mentira y él insiste con la mano y ahora con la otra mano grande. Apretame y apretame y enseguida él logra fuego y yo pienso que tengo que aprender supervivencia o sino de campamentos no voy a llegar muy lejos.
Ahora quiere salir, caminar entre los árboles y esquivar las ramas. Bueno, sí, sola no quiero, excusas... que venga conmigo. Me visto tanto, con tanto abrigo... Me dan miedo sus manos lindas, no quiero que me llegue nunca. Basta, que no me toque. Basta que no me toque. Para seguir vestida.


(Now nothing...)

3 comentarios:

  1. me ha gustado mucho. Es contenido e intenso. Lo de esquivar ramas es de una gran intuición. Besos

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  2. También me gustó lo que escribiste, aunque no lo entendí mucho. Pareciera que es una misma historia pero a la vez, con tanta palabra junta pareciera que son ideas locas, que vienen y van.

    Y ante tu duda; tomo café amargo. No me gusta echarle azúcar ni endulzante a las cosas, solo a veces lo suelo hacer y el azúcar termina por subirse a mi cabeza. Es genial igual.
    tú como lo tomas?

    (soy una de las personas que escribe en el blog Coffee and cigarretes).
    Un beso.

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