Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

lunes, 26 de septiembre de 2011

lunes 5 5 5 am

Pasa que se van los días y algunos empiezan yéndose directamente. Hoy sé que es lunes y pienso en el jueves. Entrás al laburo y querés que hayan pasado esas 8 horas, cosas así.
Quiero seguridad. Casi lloro de querer seguridad, a veces tambaleo, dudo del terreno que piso. Me pasa casi a diario, mientras duermo me confundo mucho, por ejemplo. Sueño, sueño mezclado, cosas que quiero, que pienso, que temo, que pasan realmente. Mezclado.
Suena el teléfono y tanteo, atiendo dormida, contesto, corto, no sé. Suena el despertador. Hora de levantarse. Atraso, retraso, especulo.
Siento que estoy remándola, mil veces siento que la remo, así, sobre un río, o sobre un océano. Le tengo especial miedo al océano, a la inmensidad, a estar en el medio de la nada: miedo. Miedo al ahogo.
A veces siento que no puedo respirar. El calor me aturde, el frío también. El clima me maneja. Me predispone a querer compañía o a no querer que nadie me toque. Al silencio o al ruido.
En realidad los ruidos también me manejan muchísimo. Ahora están todos callados. Todos dormidos. Yo también me siento callada adentro mío, no tengo mucha necesidad de apurarme más de lo que me estoy apurando.
Pero hay algo incierto. No sé cómo rinden los tiempos, no sé manejar mi cansancio, mi energía, mi nada. Si existen, ni idea. Tengo ganas de algo extrarutinario.
Aún ya es rutina la escapatoria. Pegarme cualquiera ya es normal y hasta me aburre, no sé. Estoy adolescente y caprichosa. Quiero todos los productos de la juguetería. No quiero ninguno.
Quiero algo.
Yo sé lo que quiero y eso es lo choto. Querer, saber qué quiere uno y no saber cómo hacer. Eso.
Yo sé que quiero algo que es extratodo, extrajorgelina, extramivida. Sé dónde está, y es tan tan tan afuera que lo siento hondo en el pecho.
No me la banco.
Siempre fui mala para las búsquedas. Se me escapan las cosas por debajo de la cama, entre un cajón y el otro hay ropa que siempre busco y que nunca encuentro. Detrás de los muebles.
Me siento como liberando un frasco de bolitas de vidrio en una avenida. Pero me sé de memoria cada bolita, y cada triunfo, cada fracaso, en qué hoyo pude o en dónde la pifié.
Por ahí quiero que se vayan.
Por ahí me siento vengativa y quiero que otro resbale con mis cosas, no sé, si somos más en el piso tengo la ilusión de que estamos más acompañados. Pero a veces en lugares llenos de gente hay abismos terribles. Qué se yo. Y logro sentirme cerca de algunas personas que están re lejos de mis cosas. Desconocidos que no sé cómo traer a casa.
Cuando voy a buscarlos después no sé bien cómo volver.
Un día busqué a alguien y lo encontré, pero llegué tan lejos, tan hasta las últimas consecuencias que me olvidé de mi orígen.
De mi laberinto
él era el centro y yo
me olvidé del hilo

si tiraste la soga
andá a juntarla
es probable que quede algún ahorcado en el camino

pienso en anudar muchas sábanas
para escapar por la ventana
es re ridículo.

cómo me copa
tender lazos ridículos

y entrar y salir
sigilosamente
sin tener la llave
de ninguna puerta

el tema es cuando te quedás afuera.

1 comentario:

  1. creo que la etiqueta es la clave.
    a veces estás en un mundo tan saturado que wally se pierde.
    buscar la abstracción.
    mirarse de afuera.
    no se.
    f

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