Plastilinas

"Por eso, deformar las cosas, las palabras, los rostros, me fascina y lo hago como quien sale a la calle con un revólver: *Entonces mataré a todo el mundo y me iré*"

sábado, 24 de septiembre de 2011

you look great

Estaba acostada boca arriba mirando al techo y vi esa luz que nunca arreglé. Hace años que uso el velador. Corté la cinta de la persiana así que siempre está arriba, atada con un nudo. Como si hubiera atado con un nudo mi contacto con la calle, con el barrio. Entra la luz. Algunas noches pienso que la luz redonda, amarillenta, que entra hasta mi cama, es de la luna. Me engaño, me la creo en serio, ni me percato y entonces es lindo. Después veo los bichos, veo el farol. Si me levanto a fumarme un cigarrillo todavía tengo la delicadeza de abrir las ventanas. Pero no me doy cuenta. Es algo automático. Como fingir que todavía no aprendí nada, o que no me doy cueenta de que algo anda mal.
Bueno. Y estaba mirando fijo el techo, la boya de vidrio traslúcido. Podría ser una cara, pensaba. Abrí bien los ojos hasta que se me inundaron de ambiente y empezaron a picar. Si no cerrás los ojos en ese momento empezás a ver mal. Manchas, gusanos en el aire, cosas que se acercan y se alejan rápido. Traté de pensar en las caras. Si levanto las manos se va el efecto, si trato de tocar eso que flota me doy cuenta de que no hay nada y paso a otra cosa así que no lo hice, me mantuve dura, con los brazos debajo de la cola y la cabeza fija y me dí cuenta de que no sé en qué posición ponerme ni cuánto abrir los ojos ni qué micro tomar ni a qué número llamar: hay caras que no me acuerdo, hay momentos en qué no sé dónde estar, hay cosas que nunca arreglo, hay luces siempre apagadas y ventanas siempre abiertas.



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